Entre octubre y diciembre del año pasado, la cervecería Quilmes puso en marcha un plan piloto para sondear un mercado que todavía no había explorado: el vino. Con esa intención, lanzó primero una botellita de 1/3 bajo la etiqueta Root, y luego concretó la audacia de ofrecer un vino en lata. A este último lo bautizó “Blasfemia”, a sabiendas que el envase iba a generar polémica entre los consumidores de esta tradicional bebida. La prueba piloto (limitada a 600 comercios de la Ciudad de Buenos Aires) tuvo la repercusión que sus ideólogos esperaban. Y eso activó el siguiente paso, que fue concretado este lunes: Quilmes compró la bodega Dante Robino para entrar de lleno a la industria vitivinícola.
El presidente de Cervecería y Maltería Quilmes, Martín Ticinesi explicó que el monto de la operación no fue revelado por cuestiones contractuales. Pero aclaró que “la compra la hace Quilmes, como empresa argentina con 130 años de presencia en el país”. Así respondió cuando se le preguntó si el comprador era el grupo cervecero multinacional AB InBev, propietario de Quilmes. “Con esta operación reafirmamos nuestro perfil de grupo de bebidas, aunque la cerveza sigue siendo nuestro principal producto”, destacó Ticinesi. El portafolio tradicional de Quilmes se fue ampliando con el paso de los años. Sumó aguas minerales, jugos, isotónicos y gaseosas. Toda la línea de Pepsi está entre su oferta de productos.
Ahora, con la compra de Dante Robino suma un jugador de peso en el sector de vinos y de espumantes. Sólo le queda por completar el renglón de espirituosas para tener presencia en todo el sector de bebidas, pero Ticinesi dice que por ahora no piensan incursionar en ese mercado. De todos modos, el empresario admite que ninguna bebida pasó indemne la crisis económica de los últimos dos años. Sobre todo las alcohólicas, que no son de consumo básico, explica. “El año pasado la categoría cervezas perdió 7 puntos de volumen”.
La estrategia de Quilmes apunta a ganar mercado en vinos, sin perder presencia en cervezas. No hay rivalidad sino complementariedad de productos, remarca Ticinesi. La atención está puesta en los hábitos de comida de los argentinos. Quilmes viene de implementar un plan de inversiones de u$s1.700 millones en cinco años. Y este año anunciará su renovación, a pesar del contexto adverso.
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