El ministro de Economía, Martín Guzmán expresó que Argentina será nuevamente un caso testigo en materia de reestructuración de la deuda, ya que solicitará desde el vamos cooperación a todos los acreedores, tanto organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y privados, como el Club de París. Con el respaldo del papa Francisco en su accionar quien consideró que no es lícito pagar deudas con “sacrificios insoportables” y ante la presencia de la titular del Fondo, Kristalina Georgieva, Guzmán dejó en claro que la deuda para el país es una sola y requiere cooperación de todos los actores, en donde “no sea una situación en la que todos pierdan”.
Guzmán anticipó que la Argentina no sólo pedirá colaboración al Fondo, sino también a los miembros del Club de París que estaban presentes en el encuentro. Las palabras de Guzmán recordaron las negociaciones pasadas con el Club, que llevaron 14 años, donde no se logró condonación alguna por lo acumulado impago desde el 2001 y pidieron intereses que resultaron muy altos, en un contexto de bajísimas tasas luego de la crisis financiera mundial del 2014. Es así que durante 2020, los requisitos de servicio de la deuda del Tesoro incluyen, además de los pasivos con el Club de París, unos US$ 4.400 millones por acreedores privados, a quienes el Gobierno tiene previsto seguir abonando con reservas “aunque no por mucho tiempo”, se excusó Guzmán.
Asimismo, hay otros US$ 4.200 millones con organismos como el FMI y US$ 7.200 millones de deuda bajo la ley local, con un mayor margen del Gobierno para modificar condiciones. Es así que si la Argentina logra renegociar o postergar los vencimientos de la deuda con los organismos mientras presenta la oferta a los acreedores privados, despejaría potencialmente vencimientos por la friolera de US$ 6.400 millones.
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