Desde que Mauricio Macri la impulsó a la presidencia del PRO en enero del 2020, Patricia Bullrich, viene manteniendo un ritmo de exposición político como ningún otro exministro o exfuncionario de Cambiemos, incluidos Marcos Peña o Gabriela Michetti. El vía libre otorgado por su jefe político, llevó a la exministra de Seguridad a pugnar por ganar la escena opositora, aún a costa de ganarse enemigos dentro de Juntos por el Cambio. Y también dentro del PRO. “Patricia viene tensando la cuerda dentro de JxC desde el primer zoom del año. Lo dijo claramente: Yo creo que nosotros tenemos que posicionarnos en este lugar, y después a los sectores moderados no les va a quedar otra que votarnos”, contó un allegado a la Mesa Nacional. Sectores del radicalismo, también Rodríguez Larreta y sus aliados, apuestan a construir desde la moderación. “Tensiona hacia un extremo conservador porque ahí está su voto, pero lo hace a costa de todo el espacio, y eso es un problema”, confió el dirigente con llegada a las reuniones virtuales. Con Rodríguez Larreta, la tensión volvió a quedar expuesta en el último zoom de la Mesa Nacional. Bullrich criticó las últimas medidas restrictivas del gobierno porteño para enfrentar la segunda ola de COVID-19. “Parecen el gobierno nacional”, chicaneó. Rodríguez Larreta se defendió. Los tonos fueron subiendo, las voces empezaron a superponerse, el resto asistió atónito al inoportuno cruce. Meses atrás Bullrich y Rodríguez Larreta se vieron para transparentar sus intereses electorales. El Jefe de Gobierno porteño le dijo que no veía inconveniente en cederle el primer lugar a diputados, siempre que el resto quedara para el larretismo. “Mitad y mitad” fue la inesperada contraoferta de Bullrich. A partir de entonces las diferencias se ensancharon. “Es increíble que la presidente del PRO venga a hacer lío al único distrito que gobierna el PRO”, se quejan desde el Gobierno porteño. Este grupo, mayoritario en el PRO, piensa en María Eugenia Vidal para encabezar la lista. El regreso a la CABA tras el final amargo de la experiencia bonaerense es apoyado por el grupo del peronista Emilio Monzó, Rogelio Frigerio y Nicolás Massot. “Lo natural es que yo vaya a la Ciudad y María Eugenia a Provincia”, sostiene Bullrich. Vidal candidata a legisladora porteña y Bullrich a diputada nacional cerraría un acuerdo, proponen algunos para cerrar la grieta. En la UCR porteña que conducen Martín Lousteau y el diputado Emiliano Yacobitti con el esponsoreo del Coti Nosiglia, creen en las primarias para ordenar el conflicto. Los radicales porteños se reconocen lejos de las posiciones políticas de Bullrich y apuestan a continuar la alianza con Rodríguez Larreta sellada recién en 2019. “Pero no nos metemos en sus diferencias, que los resuelvan ellos”, dicen. Parte de su construcción política se edifica con tópicos como la “inseguridad”, “la libertad” o el “orden público”. La semana pasada se abrazó con el policía Luis Chocobar. Mantiene charlas virtuales con el llamado Movimiento Empresarial Antibloqueo, con el que comparten antipatías hacia los sindicalistas Hugo y Pablo Moyano. Bullrich fogoneó los banderazos anti-gobierno; se sacó selfies con los anti-cuarentenas, se disfrazó de presa para criticar al gobernador Insfrán; arengó un cacerolazo en la Quinta de Olivos que le valió la crítica del gobernador radical Gerardo Morales. En un trabajo de la encuestadora Taquión, a la pregunta de “¿Quién es en este momento el líder de la oposición?”, el 21,7% se inclinó por Larreta, y después sigue Bullrich con un 15,4, tres puntos por encima de Macri.
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