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Las dosis de vacunas que llegan a Argentina, son mucho menos que las anunciadas. Hasta el momento, sólo el 19% del total de los sueros “comprometidos” por el Gobierno nacional, tocaron suelo argentino. La falta de vacunas condiciona las decisiones de la Casa Rosada e interpela a las autoridades políticas y sanitarias a dar explicaciones. En Argentina, 8.673.465 personas recibieron al menos una dosis de una de las vacunas disponibles en el país contra el coronavirus. Es el 19% de la población, según se desprende del Monitor Público de Vacunación del Ministerio de Salud de la Nación, que refleja online el avance de la inoculación en el país día a día. Pero solo 2.360.858 personas recibieron la segunda, apenas el 5%. La segunda dosis, en medio de la escasez de vacunas, es un gran interrogante. El 26 de marzo pasado, los 24 ministros de Salud del país tomaron la decisión de postergar al menos tres meses la aplicación de esa segunda dosis, más allá del intervalo recomendado por sus fabricantes para las vacunas Sputnik V, Sinopharm y AstraZeneca. La decisión estuvo forzada por una triste realidad: la falta de vacunas. El Gobierno decidió así inmunizar a la mayor cantidad de gente de los grupos prioritarios con, al menos, medio esquema, para hacer frente a la segunda ola y tratar de evitar una mayor cantidad de muertos. La vacunación no evita completamente la posibilidad de contagiarse, pero sí garantiza transitar en forma más leve la enfermedad y reduce drásticamente la mortalidad. “La estrategia de diferir la segunda dosis establece un intervalo mínimo de 12 semanas entre la primera y la segunda. Implica, justamente, una distancia mínima que puede extenderse en razón de la disponibilidad de vacunas. No obstante, la Argentina ha realizado gestiones para procurar la llegada del componente 2 de vacunas Sputnik V. También las vacunas de AstraZeneca, tanto las del mecanismo COVAX, como las 3.960.000 que llegarán entre esta semana y la próxima, serán utilizadas para completar e iniciar esquemas”, señalaron el viernes fuentes del Ministerio de Salud de la Nación. Para el médico infectólogo Roberto Debbag, “no es la opción más adecuada, pero resulta imperioso hacerlo debido a la escasez de vacunas. Es decir, tomar el riesgo para vacunar más rápido a más personas”. Alberto Fernández le gusta comparar la situación de Argentina con otros países cuando los números la dejan bien posicionada. A nivel mundial, Argentina está en el puesto 44 entre 137 países en cantidad de población vacunada con al menos una dosis. Israel es el país que más segundas dosis aplicó con relación a su población en el mundo: el 59% de sus habitantes ya tiene el esquema vacunatorio completo. Estados Unidos tiene el 38% y el Reino Unido, el 31%. En la región, lidera Chile que tiene el 40% de su población con dos dosis. Le sigue Uruguay con el 28%. Los dos son gobernados por líderes de la derecha en la región. La Sputnik V es la única vacuna que funciona con dos componentes distintos por lo que, para completar la inoculación contra el COVID-19, deben darse los dos. Hasta ayer, 5.057.945 residentes en el país habían recibido el primero, y sólo 896.755 el segundo. Esto significa que hay 4.161.190 personas esperando completar su esquema vacunatorio con la vacuna rusa.

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