El flamante embajador kirchnerista en Rusia, Eduardo Zuain, aclaró que la posible producción de la vacuna Sputnik V en Argentina, se trata de “un plan a largo plazo” y que la prioridad es la llegada de las dosis prometidas. Hasta ahora sólo hubo conversaciones con un grupo selecto de laboratorios argentinos, pero el plan está muy lejos de concretarse. La producción masiva de la vacuna rusa es un tema crucial luego de que el Fondo ruso, reconociera el retraso de tres semanas en la producción. Argentina ya debería tener 5,3 millones de dosis, pero hasta ahora sólo llegaron 820 mil, Zuain dijo que la determinación del Gobierno es avanzar en una transparencia tecnológica, para eventualmente producir la vacuna en Argentina. Las declaraciones de Zuain no tardaron en llegar a Moscú por canales formales, aunque también informales. Al escuchar los dichos del flamante embajador, una fuente del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) que mantiene diálogo fluido con la Argentina respondió ayer que no hay una intención real de producir la vacuna en el país. “Montar una fábrica desde cero en la Argentina lleva entre 12 y 18 meses y tiene un costo aproximado de 60 millones de dólares”, explicó una fuente del mercado farmacéutico que estudió el proceso de producción de la Sputnik V. El plan de montar una fábrica estuvo en carpeta al comienzo de las negociaciones con el Fondo ruso, cuando todavía participaba el laboratorio argentino HLB Pharma, que llegó a presentarse ante la ANMAT para registrar la vacuna. Según se supo, representantes de ese laboratorio viajaron a China para conocer la infraestructura necesaria e idearon un plan concreto. El resto de la historia es más conocida: el laboratorio fue apartado por el Gobierno argentino y el proyecto quedó enterrado. El “plan B” tampoco prosperó. “Es cierto que montar una fábrica nueva lleva mucho tiempo. Lo que se podría hacer es que los rusos envíen el principio activo y se termine acá”, dijo un infectólogo argentino que tiene buena relación con el Centro Gamaleya. No obstante, ese plan también demandaría varios meses de preparación. “Adaptar una planta en la Argentina lleva su tiempo”, relativizó un experto argentino. Luego de hablar en los medios, Zuain explicó dentro del Gobierno que hizo referencia a “un proceso a largo plazo” y que buscó plantearlo como “objetivo deseable”. La prioridad, según el embajador, es la llegada de las dosis prometidas. La producción de la vacuna en la Argentina sería para una “segunda etapa”. “Hubo conversaciones con Gamaleya, el proyecto está”, se justificó en la intimidad el embajador cercano a la vicepresidenta Cristina Fernández.
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