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Tensas reuniones entre el Gobierno y representantes de las empresas prestadoras de salud, para solucionar una situación definida por los empresarios como “desesperante”. “Hay una tranquilidad tensa porque estamos en diálogo con los funcionarios, pero esta tensión que hay podría pasar a convertirse en un problema si no logramos soluciones”, advirtió el titular de la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS), José Sánchez. La crisis de la actividad profundizada por la pandemia y las negociaciones con la Casa Rosada fueron analizadas este jueves por unos 1000 representantes de los prestadores de salud de toda la Argentina agrupados en la FAPS, en donde Sánchez dio detalles de la reunión que, junto con Mario Lugones, mantuvieron con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, de la que también participaron los ministros de Salud, Ginés González García, y de Trabajo, Claudio Moroni; la vicejefe de Gabinete, Cecilia Todesca, y el superintendente de Servicios de Salud, Eugenio Zanarini. El titular de la FAPS señaló que “la reunión con Cafiero fue positiva” y destacó que “hay una determinación del Gobierno de ayudar a los prestadores”, luego de que Alberto Fernández, asegurara que “había entendido la problemática del sector” y que estaba dispuesto a ayudarlo. Sánchez contó que existe “el compromiso del Gobierno de la firma de un decreto para la continuidad de la reducción del 95% de las contribuciones patronales al SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino) y de la instrumentación a partir del 21 de enero de un Repro para el sector salud, con características y montos similares al programa ATP Salud, incluyendo a los prestadores ambulatorios, que lamentablemente no habían sido incluidos hasta ahora”.

Según explicó el titular de la FAPS, los funcionarios prometieron estudiar medidas de carácter impositivo y también una decisión considerada central por las empresas: un esquema que permita la actualización en forma automática de los aranceles. “Ese es el tema que más nos preocupa porque no queremos pasar a ser una actividad subsidiada y aspiramos a que se financie como hasta ahora, con el valor de nuestros servicios. Las prestadoras de salud no son las empresas prepagas ni las obras sociales, sino que se trata de un sector específico y decisivo que agrupa desde las clínicas, los sanatorios y los hospitales de comunidad hasta los laboratorios, los centros de diagnósticos y los servicios de emergencia médica, pasando por los institutos de salud mental y los geriátricos. Para Sánchez, “lo más difícil es lo que tenemos por delante porque a la crisis del sector hay que sumarle que ya estamos en la segunda ola del COVID-19″. Destacó que los prestadores de todo el país “tenían mucha incertidumbre acerca de cuándo se adoptarán las medidas que analizamos” y que “existe mucha angustia porque habrá dificultades para pagar los salarios en febrero porque las sumas fijas acordadas en julio pasan a ser remunerativas y aumentan los costos”.

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