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El proyecto para suspender las PASO de este año, tiene dos argumentos concretos: el complicado escenario sanitario que generó la pandemia y el enorme gasto que implica la organización de los comicios, en un año donde todas las provincias tuvieron que derivar fondos para enfrentar al coronavirus. El diputado Pablo Yeldlin, autor del proyecto, asumió la responsabilidad de juntar voluntades y coordinar la presentación, pero el texto lleva las firmas de un puñado de legisladores que responden a los gobernadores. Sus nombres impresos en el documento son, en definitiva, los nombres de los mandatarios. El texto fue sumando firmas en el último mes pero no salió del cajón. No aparece en la agenda parlamentaria ni tampoco en la agenda política del Gobierno, tuvo el respaldo de 15 gobernadores, tanto oficialistas como opositores, sin embargo el tema quedó archivado. Los mandatarios impulsaron el proyecto luego del aval que le dio Alberto Fernández en el almuerzo posterior a la firma del pacto fiscal, esperaron durante los últimos 30 días un nuevo guiño del mandatario: la inclusión del proyecto en las sesiones extraordinarias, que comenzaron el 4 de enero y finalizan el 28 de febrero. Hasta el momento Fernández no dio ninguna señal concreta de que el proyecto se vaya a tratar en el Congreso. En algunas provincias asumen que ese pulgar para arriba que esperaban para avanzar con el proyecto ya no llegará. Comenzó el año electoral y cambiar las reglas a mitad de camino resulta ser una jugada conflictiva en todos los distritos. Ya no hay margen para que el proyecto salga. Además, asumen que al kirchnerismo, el principal accionista del Frente de Todos, no le conviene que las elecciones primarias se suspendan. La lectura que hacen es que será la oportunidad para que La Cámpora pueda posicionar a muchos candidatos en todas las provincias, en el caso de que no se llegue a listas de unidad en la puja interna con los gobernadores.

En la Casa Rosada nunca alentaron el plan de suspender las PASO. “Wado” De Pedro reconoció frente a sus más cercanos que la situación sanitaria es lo único que realmente podría cambiar la decisión de mantener las elecciones. Si los casos de coronavirus aumentan exponencialmente, entonces el Gobierno se planteará con seriedad la posibilidad de suspenderlas. En la actualidad el promedio de contagios ronda los 13 mil diarios, similar a los que había en el segundo semestre. El momento indicado para hacer el balance es marzo. Así lo reconocen puertas adentro de Balcarce 50, donde hoy están más enfocados en lograr controlar el impacto de la segunda ola de covid-19 que en proyectar el destino de las elecciones. El foco volvió a ser completamente sanitario. La agenda post pandemia, por el momento, quedó a un costado, aunque se busque dar señales positivas de recuperación económica a través de algunos actos presidenciales. Los gobernadores no están dispuestos a empujar un proyecto si no hay un respaldo concreto del Jefe de Estado. Tampoco a librar una batalla con el kirchnerismo, con el que no comparten los códigos políticos pero conviven bajo la necesidad de la unidad. Todos asumen que no tiene sentido generar una discusión interna por un proyecto que naufragó por el silencio presidencial. 

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