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En un fuerte texto, el pastor Rubén Proietti, presidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA), expresó su malestar por la aprobación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, al considerarlo una anomalía de la democracia y una ley votada en base a criterios ajenos a los de la representación del sentir de la mayor parte de la ciudadanía. Es “doloroso”, dice Proietti, que “a pesar de estar en un país donde vive una población que por inmensa mayoría no aprueba el aborto, el juego político hace que, lejos de los argumentos científicos, sociales, religiosos, y de todo tipo, los que deciden, juegan el partido de ellos, el de los puestos, las conveniencias, las ideologías partidarias, las presiones de interés, de modo de desnaturalizar el verdadero tema en discusión”. “Los discursos son para la fachada democrática. Pero de ninguna manera para darle lugar a la razón y menos para representar el sentir popular”, insiste Proietti. Ahora bien, sus críticas más acerbas están dirigidas a Alberto Fernández: “Nuestra clase política ya no sabe moverse y decidir en base a convicciones, sino que lo hacen en base a circunstancias, intereses y oportunidades, en su mayoría, de índole inmoral y a espaldas del pueblo. Y si no, miren al Presidente, cuya palabra hace tiempo ya, perdió todo peso”. El titular de ACIERA, en este texto dirigido en primer lugar a los evangélicos, afirma que el resultado, antes que de convicciones y principios, surgió de otros cálculos e incluso de “exigencias internacionales”. “Por lo tanto, no dramaticemos este resultado, mucho menos habiendo hecho el gran esfuerzo que se hizo como iglesia y no sólo como evangélicos, sino en conjunto con los otros credos. Son nuestros gobernantes, los que desoyen y avasallan la Constitución Nacional, los que no le dan valor a la vida, y lo peor, los que legislan la cultura de la muerte”, acusa.

El referente evangélico dijo: “Ya veremos, las leyes que seguirán a ésta. Si quieren una muestra, vean España y varios países europeos. Es una cadena anti vida que supera con creces los estragos del COVID.” Ya en mayo pasado, ante los primeros anuncios de que el Ejecutivo enviaría un proyecto de legalización del aborto al Congreso, ACIERA envió una carta a Alberto Fernández expresando su consternación. En aquella ocasión, y en referencia a las medidas tomadas frente a la pandemia de covid-19, decía: “La defensa de la vida que usted ha liderado ha sido y es el punto de encuentro de todos los argentinos. En la difícil etapa que vendrá, lo queremos animar a mantener esta opción preferencial por la vida de todos los argentinos: los argentinos nacidos, y los argentinos por nacer”. Una exhortación que no fue escuchada. Lo que motiva otra reflexión del texto que ahora suscribe Proietti: “El sistema ´democrático’, en cuanto al poder legislativo, está constituido de tal manera que a nosotros, quienes deberíamos ser representados, nos resulta imposible elegir a los legisladores que tengan convicciones éticas y morales; y no me refiero sólo a evangélicos, sino a todo ciudadano que esgrime esos fundamentos esenciales”, concluyó.

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