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La farmacéutica estadounidense Moderna anunció que su vacuna candidata contra el coronavirus mostró una eficacia del 94,5%, tras la aplicación de la segunda dosis. Esta cifra supera al 90% informado la semana pasada por Pfizer y el 92% del Instituto Gamaleya con la Sputnik V. Actualmente, la compañía de biotecnología tiene en marcha un ensayo con 30.000 personas en colaboración con los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos, de los cuales 15.000 recibieron dos dosis de la vacuna, con 28 días de diferencia, y la otra mitad un placebo. El primer análisis, fue realizado luego de detectar 95 infecciones sintomáticas, entre las cuales sólo cinco habían recibido la vacuna y 90 de ellas, se encontraban en el grupo al cual no se le suministró el medicamento real informaron desde la compañía. De estos, hubo 11 casos de enfermedad grave. Los resultados preliminares de los ensayos mostraron que la vacuna estaba induciendo el tipo de respuesta inmune que protege a las personas si se exponen al coronavirus. “Este análisis provisional positivo de nuestro estudio de fase 3 nos dio la primera validación clínica de que nuestra vacuna puede prevenir la enfermedad COVID-19, incluyendo la enfermedad grave”, aseguró Stéphane Bancel, director ejecutivo de Moderna. Tanto esta vacuna como la de Pfizer, utilizan la misma tecnología basada en una molécula conocida como ARN mensajero. La de Moderna contiene instrucciones genéticas para fabricar la proteína de punta del coronavirus. La misma es la clave para que el virus infecte las células. A su vez, es lo que puede desencadenar que el sistema inmunológico de una persona produzca anticuerpos contra la enfermedad, pero sin causar la infección, ya que el resto del virus está ausente.

Cabe destacar que la tecnología usada es nueva en el país y no hay antecedentes de una vacuna de ARNm aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de los Estados Unidos. Para ser contados como un caso de COVID-19 positivo, los participantes en el estudio de Moderna tenían que tener al menos dos síntomas de la enfermedad, además de un test PCR positivo para el virus. A diferencia del estudio de Pfizer, solo se requirió un síntoma. Además, Moderna esperó 14 días después de la segunda inyección para empezar a contar los casos; mientras que la otra compañía comenzó a enumerarlos a los siete días. Un punto clave, por lo menos para la Argentina, es el tema del almacenamiento de los productos. La vacuna de Pfizer presentó un desafío ya que requiere ser almacenada en freezers especiales, ya que precisa una temperatura de 70 grados Celsius bajo cero. En cambio, Moderna asegura que su fármaco permanecerá potente hasta 30 días a temperaturas normales de refrigeración, lo que debería facilitar su distribución. Según informaron, el producto se podría almacenar con seguridad en congeladores a unos 4 grados Celsius bajo cero, una temperatura fácilmente alcanzada por un freezer.

 

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