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Alberto Fernández podría concretar una de las promesas más postergadas que le había hecho a la CGT: la participación sindical en la próxima reunión del gabinete socioeconómico para analizar la situación socioeconómica y definir medidas en forma conjunta, luego de que la tasa de desempleo creció al 13,1% en el segundo trimestre, la cifra más alta desde 2004, y afecta a 2,3 millones de argentinos. El encuentro simboliza una suerte de reconocimiento implícito de la Casa Rosada de que debe salir del aislamiento en que se encuentra para intentar dar respuestas eficaces al desplome de la economía. Hace meses que la CGT insiste ante el Presidente en que deberían abrirse las puertas del diálogo tripartito, que incluye a los empresarios, pero los dirigentes gremiales se quejan de que el Gobierno reconoce la importancia de esa iniciativa, pero que nunca fueron convocados. Por eso la cúpula cegetista decidió no esperar más y comenzó contactos con distintos sectores empresariales para empezar a buscar consensos para salir de la crisis. Pese a los cuestionamientos, que provinieron sobre todo del kirchnerismo, la dirigencia cegetista no abandonó el diálogo con los empresarios, es más, lo profundizó: equipos técnicos de ambas entidades están trabajando en propuestas vinculadas básicamente con dos temas, la cuestión tributaria y la formación profesional.

El propio Ministerio de Trabajo, en un informe difundido luego de las cifras calamitosas sobre el empleo, afirmó que “los indicadores laborales del segundo trimestre de 2020 relevados por la Encuesta Permanente de Hogares, evidencian el impacto de la pandemia sobre el mercado de trabajo” y advirtió que “esto se pone de manifiesto en una importante contracción de la población ocupada, explicada principalmente por la destrucción de empleos informales”. Es decir, la culpa es de la pandemia. Sin embargo, cuando el INDEC difundió los números del desempleo y sostuvo que la tasa de actividad (del 38,4%) y la de empleo (33,4% de la población total) fueron detectadas por la Encuesta Permanente de Hogares como las menores en la serie histórica que se inicia en 1991, concluyó que “estos resultados reflejan en gran medida el impacto que tuvo sobre la dinámica del mercado laboral la pandemia del COVID-19 y las restricciones en determinadas actividades y a la circulación dispuestas por el Decreto 297/2020, que estableció el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO)”. Los matices no son menores porque entre la dirigencia de la CGT predomina un enfoque que va más allá incluso de la mirada del Indec: el problema económico que atraviesa hoy la Argentina es básicamente por culpa de la cuarentena.

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