Lázaro Báez, imputado por supuesto lavado de dinero entre otros delitos, salió por primera vez del penal de Ezeiza después de más de cinco años, con rumbo a su casa en el country Ayres del Pilar, pero un grupo de vecinos de ese lugar le impidió el ingreso y debió regresar a la cárcel. Al grito de “volvé a la cárcel la puta que te parió” y haciendo sonar las bocinas de los autos y las cacerolas, decenas de personas se concentraron en la entrada del barrio privado para evitar que las autoridades policiales alcancen al acusado hasta su vivienda, donde lo estaba esperando su pareja, Claudia Insaurrade. En tres oportunidades la camioneta del Servicio Penitenciario Federal (SPF) quiso entrar al country, pero en todas ellas tuvo que retroceder y volver a tomar la autopista panamericana debido a la presión de la gente que estaba protestando. Algunos de los manifestantes incluso se sentaron en la calle para impedir que el vehículo en el que viajaba Báez, continuara su camino. Además, hubo gritos, empujones y hasta huevazos contra el móvil, que terminó con el parabrisas roto. Si bien un fallo del Tribunal Oral Federal 4 le concedió la prisión domiciliaria, los vecinos del lugar se negaron a recibirlo y salieron masivamente a repudiar la llegada del empresario santacruceño, quien iba vestido con el uniforme color naranja de los detenidos y con un casco de protección.
El imputado salió de Ezeiza pasadas las 20:00 de este lunes en la camioneta del Servicio Penitenciario que debía llevarlo hasta su vivienda en Ayres del Pilar, pero luego de los incidentes, las autoridades a cargo del operativo decidieron retirar al imputado que fue llevado hasta la cárcel de Villa Devoto, donde permaneció un tiempo hasta que se pudo preparar otro vehículo que lo transportó de nuevo hasta el penal del que había salido originalmente. Fue el presidente del TOF 4, Néstor Costabel, quien resolvió postergar el alojamiento de Báez en el barrio cerrado y que sea llevado nuevamente al Complejo Penitenciario Federal 1 de Ezeiza para que pase la noche allí, hasta que se adopten medidas para que se cumpla efectivamente y sin inconvenientes la resolución judicial y pueda instalarse en un domicilio con garantías para su seguridad. Esta decisión no significa una revocatoria de la prisión domiciliaria, sino una medida transitoria hasta que se disponga el lugar “que cumpla con todas las condiciones de alojamiento y seguridad” del empresario para que no se repitan estos incidentes.
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