Con mayoría en la Cámara Alta, la media sanción de la Reforma Judicial, fue casi un trámite para el oficialismo. Para Alberto Fernández fue un empate con un costo político altísimo. La sesión terminó a las 00:45 de la madrugada con la marcha atrás de un agregado kirchnerista, algún roce entre oficialismo y oposición y la denuncia por una amenaza de muerte contra Cristina Fernández. La sesión duró diez horas y tuvo 43 oradores. El resultado fue previsible: el Frente de Todos logró 40 votos a favor y 26 en contra. Lo más significativo y sorpresivo, aunque no tanto después del planteo de Alberto Fernández, fue que Oscar Parrilli accedió a bajar su agregado al artículo 72 que obligaba a los jueces a denunciar presiones “mediáticas”. Parrilli dio marcha atrás con su propuesta en la última tanda de discursos. Cuando ya la mayoría de los opositores se había expresado en contra y había denunciado un intento por “amordazar” al Poder Judicial y coartar la libertad de expresión. El verdadero frente de batalla ahora se traslada a la Cámara Baja donde el kirchnerismo confía en la posibilidad de convencer a diputados de las fuerzas políticas con menor representación para lograr la aprobación definitiva.
En nombre de Juntos por el Cambio abrió Laura Rodríguez Machado, quien expresó el “total y absoluto” rechazo a la reforma judicial. “Este festival de cargos, es simplemente un engranaje más en un todo un plan estratégico para avanzar en el manejo de la Justicia Penal Federal”. Ella y varios senadores denunciaron la creación de cargos judiciales en las provincias “para conseguir votos en Diputados”. Como miembro informante indicó que “el proyecto original creaba 279 cargos, pero después en el despacho que firmó el oficialismo se establece que serán creados 908 cargos. Apareció milagrosamente este festival de cargos, que seguramente han estado negociando con aquellos que esperan voten a favor el proyecto en la Cámara de Diputados”. Lo repitió Esteban Bullrich: “Este canje de votos por cambios es una canallada”. En cambio desde el Frente de Todos se defendió el debate, aún cuando esta misma semana Cristina Fernández consideró que “el país se merece una reforma judicial que no es la que vamos a tratar”. A las 00.31, minutos antes de la votación, hubo un nuevo roce entre oficialismo y oposición. Sacnun leyó durante diez minutos las modificaciones al dictamen. Naidenoff y Lousteau reclamaron. “Ahora nos enteramos. Es muy difícil trabajar así”, reprocha Lousteau por desconocer hasta hasta ese momento “lo que parece la reforma de la reforma”. “No hable por nosotros, conocemos los cambios” se oyó la voz de un peronista. Cristina Fernández se molestó pero le dio la palabra “porque después empiezan las operaciones de prensa y dicen que no los dejamos hablar”. “Pero si van a votar en contra”, espetó antes de que se votara.
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