En el círculo rojo de Alberto Fernández, se sabe de la fuerte caída que viene sufriendo su imagen. La aprobación del Gobierno pasó del 67% en el mes de abril al 50% en julio, según el último informe de la Universidad de San Andrés, que monitorea cada dos meses la opinión pública desde el 2015. La imagen negativa de la gestión en ese estudio realizado a través de 1010 entrevistas entre el 1 y el 9 de julio, subió al 46%. Por otro lado, la imagen de Fernández está en el 55%, todavía un alto guarismo si se toma en cuenta la dramática situación económica y sanitaria que está viviendo Argentina, pero viene de 70% que tenía en abril. En rigor, casi todos los dirigentes medidos por UdeSA cayeron en su posicionamiento, pero el que más perdió fue el jefe de Estado. El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, hoy tiene 52% de imagen positiva, pero viene de 54%. O sea, prácticamente mantiene la imagen que tenía hace tres meses. María Eugenia Vidal está en 48% de positiva, y tenía 49% en abril, prácticamente la misma valoración también. Cristina Fernández está en 27% de imagen positiva y tenía 29%, también prácticamente la misma que en abril. Con Sergio Massa sucede algo similar, con 23% de imagen positiva.
El caso que se destaca es el de Mauricio Macri, el único que aumentó la imagen positiva, aunque venía de una perfomance baja de 28%, hoy subió a 34% de imagen positiva, un aumento de 6% que era impensado semanas atrás. Obviamente, el contexto es la situación del país. Ante la consulta de cómo considera que está la situación del país en relación al año anterior, el 65% de la población contestó que está peor que el año pasado, el 17% está igual y sólo el 13% dijo estar mejor. En cuanto a la situación personal, el 49% dijo estar peor que hace un año, 34% está igual y solo 15% mejor. Pero más allá de lo que digan las encuestas, consideradas “muy satisfactorias para nosotros si comparamos con otros líderes mundiales”, ante la pregunta de si habrá un cambio de Gabinete en los próximos días para definir una nueva etapa del Gobierno, la respuesta fue ambigua, aunque dando a entender que sí. “Hay que desdramatizar”, dijeron cerca del Presidente.
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