La post pandemia demandaría un mensaje firme para reactivar el aparato productivo y garantizar inversiones, con un presupuesto político amplio como sustento. El cierre de Latam y la expropiación de la cerealera Vicentín, parece ir en sentido contrario. Todo se retroalimenta además con la tensión en la negociación de la deuda. Una combinación impensada hace apenas diez días. Alberto Fernández condicionó la economía a la renegociación de la deuda con acreedores externos, a punto tal de resolver caminar sin Presupuesto y, más delicado, sin plan económico visible. Desde el primer día del aislamiento por el coronavirus, quedó claro el riesgo de que la cuarentena terminará imponiendo un segundo candado o condicionante a la economía. El caso Vicentin se instaló como un elemento francamente contradictorio incluso para las difíciles negociaciones con los acreedores. Alberto Fernández venía de dirigir a los empresarios gestos para asegurar “moderación” y descartar proyectos “locos” como la idea de forzar acciones de empresas para el Estado a cambio de ayuda financiera en la crisis. Es realmente significativo el triple efecto del anuncio de la intervención de Vicentin, pocas horas después de aquel encuentro con empresarios y acompañado sólo por un ministro, el designado interventor del conglomerado cerealero y la legisladora K a la que se le adjudica el proyecto expropiador, impulsado centralmente por CFK. Esa decisión terminó de unificar a la oposición de Juntos por el Cambio; puso en crisis el capital que suponía su relación con Lavagna y, generó preocupación e incertidumbre en el mundo de la economía.
En este contexto irrumpe la decisión de Latam de retirarse del mercado local, agobiada por la grave crisis del sector en medio de la pandemia. No es lo único: se agregan los condimentos locales. La delicada situación de Latam era un elemento que evaluaban desde hace tiempo los conocedores de ese mercado, porque venía de arrastre como “herencia” del gobierno macrista. Por supuesto, todo empeoró con las medidas para enfrentar la pandemia a escala local e internacional. Las denuncias empresariales de discriminación a favor de Aerolíneas Argentinas no son nuevas, sobre todo en la etapa de Mariano Recalde fue visible la ofensiva en su contra. Con discurso y acciones concretas, fue construida la imagen de “enemigo”. En conjunto, un terreno árido desde los inicios y agravado en estos tiempos de coronavirus, con el añadido de una actividad donde pesa un sindicalismo fraccionado y muy duro, mayoritariamente alineado con el kirchnerismo. Con estos antecedentes, los inversores extranjeros sólo analizarán exaustivamente cada variable antes de decidir una inversión.
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