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La cláusula gatillo goza de buena salud entre los sindicatos más importantes a pesar de los intentos del Gobierno por evitar su aplicación en las paritarias de este año. Ese mecanismo quedó consagrado en las negociaciones salariales del gremio de Sanidad, que encabeza el cotitular de la CGT Héctor Daer, en laboratorios y droguerías, y del sindicato de mecánicos (Smata) en todas sus actividades. Ambas organizaciones convalidaron su uso para cerrar las discusiones de 2019 y se aseguraron su continuidad por este año. En los dos casos, los debates se dieron en la más estricta reserva y bajo un pedido expreso del Ejecutivo de no dar a publicidad las pautas consensuadas.

El acuerdo de Sanidad con las cámaras de laboratorios y droguerías, estableció un aumento salarial de 11,7% desde el 1 de enero. El porcentaje equipara la inflación acumulada del último trimestre de 2019, que fue de 11,3% y deja a salvo el poder adquisitivo de los operarios del rubro más dinámico del convenio colectivo 42/89. Es la rama industrial de la Sanidad, que sin embargo tiene el grueso de sus afiliados en el segmento asistencial (hospitales, sanatorios, centros de internación).

En tanto el Smata de Ricardo Pignanelli, también en silencio, convalidó en los últimos días el mecanismo que utiliza desde hace años para los operarios de las terminales automotrices: al cierre de cada trimestre aplica en los sueldos un incremento similar al de la variación de la canasta básica. En las automotrices confirmaron que la suba fue de 11,55 por ciento y que ese valor absorbió los $ 4.000 del decreto del Gobierno. Al igual que Sanidad, el gremio de los mecánicos suele encontrar mayores dificultades en replicar ese modelo de aumento en el resto de sus actividades. De hecho en el convenio vigente en los talleres de las concesionarias, la suba trimestral que rige desde el 1 de enero fue de 9%. En el Ejecutivo esperaban una mayor adhesión a su propuesta de sostenimiento de los aumentos en suma fija en espejo con el ajuste pautado en el decreto. Sobre todo por la declamada fe oficialista de la inmensa mayoría de gremios que integran la CGT. Una reunión de la “mesa chica” de la central, la semana pasada, terminó con una declaración a favor de las paritarias libres que se interpretó como un freno a esa pretensión.

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