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El riesgo país volvió a ser protagonista en la escena política y económica argentina. El índice elaborado por JP Morgan descendió hasta los 444 puntos, su nivel más bajo en ocho años, un registro que no se veía desde mayo de 2018. La caída se produjo inmediatamente después de que la calificadora S&P Global Ratings mejorara la nota de la deuda soberana argentina en moneda extranjera, elevándola de CCC+/C a B-/B. El movimiento repercutió en los mercados: los bonos en dólares que cotizan en el exterior subieron hasta un 3,2%, mientras que las acciones argentinas en Wall Street mostraron un repunte liderado por los bancos, con alzas de hasta el 12%. En paralelo, el dólar oficial retrocedió $10 y se vendía a $1450 en el Banco Nación, mientras que los dólares financieros también mostraban bajas: el MEP en $1448,74 y el contado con liquidación en $1496,55. El contraste con el inicio de la gestión de Javier Milei es notorio. En diciembre de 2023, el riesgo país superaba los 1900 puntos. Desde entonces, el indicador transitó una senda descendente, con picos vinculados a la dinámica electoral. En septiembre de 2025, tras la victoria kirchnerista en la provincia de Buenos Aires, el índice trepó por encima de los 1400 puntos. Sin embargo, el triunfo oficialista en las presidenciales de octubre abrió un ciclo de baja sostenida que se consolidó en 2026. La tendencia descendente se apoya en dos pilares: la mejora en la calificación crediticia y la acumulación de reservas del Banco Central, que lleva más de 100 días consecutivos de compras en el mercado cambiario y sumó más de 10.200 millones de dólares en lo que va del año. En clave política, el oficialismo interpreta estos números como una validación de su estrategia de ajuste fiscal y disciplina monetaria. El discurso presidencial insiste en que los superávits y la reducción de la inflación son la base para recuperar credibilidad internacional. La oposición, en cambio, advierte que la mejora financiera aún no se traduce en alivio social y que el verdadero desafío sigue siendo la recomposición del poder adquisitivo.

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