El romance itinerante de Mauro Icardi y la China Suárez sigue escribiendo capítulos en aeropuertos, pasillos de lujo y redes sociales. Tras unos días de descanso en Miami, la pareja aterrizó en Buenos Aires, apenas para volver a armar valijas rumbo a Milán. Allí, entre boutiques y restaurantes, compartieron postales glamorosas mientras Wanda Nara permanecía en la ciudad con sus hijas, en medio del revuelo por el robo en su casa de campo. La actriz se mostró con un vestido blanco de tirantes, recorriendo locales de alta gama y posando en la boutique de Louis Vuitton. Mauro, fiel a su estilo provocador, aprovechó las imágenes para lanzar chicanas contra la justicia argentina: “¿Alguien sabe si para ir de compras en Italia también le tengo que pedir permiso al juez?”, escribió con ironía y emojis de carcajada. Más tarde, desde un restaurante, repitió la fórmula: “¿Puedo cenar o necesito resolución de la justicia?”. La pareja volvió a la Argentina en un vuelo vía Frankfurt, llegando a Ezeiza a las 6:20 de la mañana. Con lentes oscuros y valijas en mano, eligieron el silencio. El periodismo intentó obtener declaraciones sobre su relación, el permiso para que las hijas regresen al país y las críticas de Wanda y Susana Giménez. La respuesta fue nula: la China pidió cerrar la puerta del ascensor y Mauro se limitó a agradecer un saludo en el estacionamiento subterráneo. Mientras tanto, Icardi continúa sin club definido para su carrera futbolística, pero no pierde oportunidad de mostrarse en redes con guiños irónicos hacia el juez Hagopian, encargado de la causa de alimentos. La China, por su parte, se prepara para celebrar el cumpleaños de Amancio, su hijo con Benjamín Vicuña, en Buenos Aires. En definitiva, entre vuelos intercontinentales, boutiques iluminadas y silencios estratégicos, la pareja sigue alimentando la crónica de espectáculo con un guion que mezcla glamour, tensión familiar y provocaciones digitales.
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