El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, prepara un movimiento clave en la interna peronista: busca reunirse con Cristina Fernández, con quien no habla desde el 17 de agosto, cuando definieron por teléfono el cierre de listas de diputados nacionales. La expresidenta ya tendría la autorización judicial para concretar el encuentro, aunque en La Plata aseguran que “todavía no recibieron ninguna confirmación”. El intento de acercamiento se da en un contexto complejo para el mandatario provincial. Pese a su triunfo del 7 de septiembre, cuando se impuso por 14 puntos a Javier Milei tras el desdoblamiento electoral que él mismo impulsó, Kicillof aún no logró avanzar en la Legislatura bonaerense: no tiene aprobado ni el Presupuesto ni el endeudamiento, y la nueva composición tras el 10 de diciembre tampoco le asegura mayoría. En paralelo, La Cámpora le reprocha no haber visitado a CFK durante su detención domiciliaria y dominar buena parte de las listas seccionales. En la Cámara de Diputados provincial ya se anticipa otra pulseada: el sector de Máximo Kirchner y el Frente Renovador pretenden mantener el esquema de presidencias alternadas, mientras el gobernador busca mayor margen propio. El escenario nacional tampoco lo favorece. Cristina Fernández monopolizó el armado de la lista de diputados nacionales del 26 de octubre, dejando incluso a Sergio Massa en segundo plano frente al protagonismo de Juan Grabois. Para Kicillof, evitar una ruptura interna será determinante en su proyecto presidencial. “La situación que se viene requiere un diálogo constructivo para asegurar la gobernabilidad de los próximos dos años”, admiten cerca del gobernador. La idea de sellar un entendimiento antes de las elecciones es evitar que un mal resultado en octubre refuerce el liderazgo de CFK en la interna y complique su margen de acción. Mientras tanto, la campaña sigue su curso. Hoy la agenda oficial incluye actos en Merlo y Florencio Varela, distrito marcado por el triple crimen narco que sacudió al conurbano. En paralelo, el 17 de octubre asoma como otro punto de tensión: el kirchnerismo ya convocó a la caravana “Argentina con Cristina”, mientras el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof evalúa alternativas propias. El Gobernador confía en que su visita a la calle San José 1111 pueda derivar en un “pacto de gobernabilidad”. Un encuentro que, más allá de los gestos, definirá si la distancia con la expresidenta se traduce en ruptura o en una tregua necesaria para lo que viene.
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