Juan Pablo Pinto, uno de los pilotos del jet privado investigado por ingresar al país valijas que habrían eludido los controles aduaneros, declaró ante el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N°2, que su ingreso a la pista de Aeroparque tras pasar por Migraciones se debió a “procedimientos habituales de preservación” de la aeronave. El avión, un Bombardier Global 5000, es propiedad del empresario Leonardo Scatturice, dueño de Flybondi y señalado como nexo entre el presidente Javier Milei y el exmandatario estadounidense Donald Trump. En su declaración por videoconferencia, Pinto aseguró que luego de aterrizar el 26 de febrero pasado en Aeroparque procedente de Estados Unidos, descendió junto a los pasajeros, pasó por Migraciones y Aduana, y volvió a la pista para cerrar el jet, acompañado por personal de Royal Class, la empresa que opera la aeronave: “Normalmente la aeronave se cierra, pero no terminé de realizar la preservación. Habitualmente se desembarca, se cumplen los controles y luego se vuelve al avión”, explicó. El piloto detalló que una camioneta de Royal Class lo trasladó de regreso hasta el avión para desconectarlo, colocar cobertores y cerrar puertas y bodega, dejando la llave en su poder. Dijo también que al regresar a la terminal volvió a pasar por los escáneres de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). La causa, que sigue bajo secreto parcial, investiga el posible ingreso de diez valijas, de las cuales sólo cinco habrían sido escaneadas. Pinto negó irregularidades y sostuvo que la diferencia de equipaje no figura en el Formulario de Declaración General porque “no se llena en ningún FDG” y que, de haberlo hecho, “no estaría sellado”. Según declaró, dos de las valijas quedaron dentro del avión porque correspondían a pasajeros en tránsito hacia París: “Era ropa para un evento de Louis Vuitton”, indicó. Además, identificó a la agente de Aduana y al despachante de Royal Class que participaron en el arribo, y afirmó no advertir ningún procedimiento irregular pese a que en las imágenes del expediente se ve a cuatro personas aguardando antes del escáner, algo que los fiscales consideran inusual. El vuelo llegó al país con Laura Belén Arrieta, ejecutiva de OCP TECH, y los pilotos Pinto y José Luis Donato Bresciano. El 5 de marzo, la aeronave partió rumbo a París con los mismos tripulantes y Víctor Du Plooy, gerente de negocios de OCP, que había ingresado al país por Ezeiza dos días antes. La empresa COC Global, propietaria del jet, emitió un comunicado en el que asegura que la aeronave permaneció cerrada y bajo videovigilancia en un hangar, y que no hubo irregularidades. Sin embargo, la investigación de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) detectó registros migratorios contradictorios, filmaciones incompletas y un presunto trato preferencial para los pasajeros. La Justicia analiza nuevas medidas para determinar si existió contrabando y cómo operó la red de logística en uno de los vuelos más sensibles de los últimos meses.
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