En su debut en el Parlamento, la coalición opositora decidió tirar sobre la mesa una carta que hasta hace algunas horas no pensaba jugar: el quórum.
El ingreso del proyecto de emergencia económica, llamado “Solidaridad Social y Reactivación Productiva”, cayó pésimo en Juntos por el Cambio. “Supera ampliamente la emergencia del 2002, buscan desguazar el Congreso a través de una enorme delegación de facultades”, resaltó en durísimos términos Mario Negri en medio de una sucesión de reuniones con la mesa política. En dicha reunión, la primera minoría opositora resolvió por unanimidad que no dará quórum.
La Cámara baja necesita habilitar la sesión para la jura de los nuevos diputados que reemplazan, por ejemplo, a los que se mudaron al gabinete nacional. Agustín Rossi, Carlos Castagneto, Juan Cabandié, Luis Basterra, Felipe Solá y Luana Volnovich, entre otros. Una quincena de legisladores. El oficialismo queda, en ese plano hipotético, con el número justo para el quórum.
En el PRO y la UCR las aguas estaban divididas en torno al quórum. Por la osadía institucional de impedir la jura de los nuevos diputados. “Dar quórum para eso es dar quórum para todo”, sostienen desde el bloque de la Coalición Cívica, que resolvió que no bajaría al recinto. Elisa Carrió incluso confirmó su presencia.
“No está definido. Creemos en la necesidad de dar la gobernabilidad, como pedíamos siendo gobierno, a pesar de votar en contra. Pero no queremos resignar el debate”, argumentaba uno de los diputados del grupo que responde a Emilio Monzó. “El interbloque de Diputados de Juntos por el Cambio decidió por UNANIMIDAD no acompañar una ley que significa anular el Congreso Nacional delegando todas sus funciones constitucionales en el Poder Ejecutivo Nacional”, se sostuvo en un comunicado.
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