La gran presión fiscal, el alto costo de los insumos, la escasez y el precio del gasoil, la intervención de los mercados, el cepo a las exportaciones e importaciones, la inflación, la brecha cambiaria, la incertidumbre política y económica sin reglas claras…los reclamos del campo al Gobierno Nacional se encadenan como cuentas de un collar y el Gobierno decidió contraatacar. El cese de comercialización de granos y hacienda vacuna, entre otros productos agroindustriales, que anunció la mesa de enlace de entidades agropecuarias a fines de junio, se concretó este miércoles, con una gran convocatoria en distintos puntos de todo el país, cuyo epicentro fue la ciudad de Gualeguaychú donde se realizó el acto central con fuertes críticas al oficialismo. La movilización duró solo un día y fue denominada como una “jornada de concientización”. Según afirmaron desde las 4 entidades de la mesa de enlace (Sociedad Rural, CRA, CONINAGRO y Federación Agraria) no afectó el normal abastecimiento de productos en las góndolas ya que se trató de un “paro simbólico” sin cortes de ruta. En ese momento, los dirigentes agropecuarios explicaron que serían las mesas de enlace de cada una de las provincias las que elegirían cuál sería la ciudad y el lugar específico en donde se manifestarán. Y agregaron que no descartan otras medidas a futuro. Como en una partida de ajedrez o en una estrategia beligerante, distintos funcionarios de la administración de Alberto Fernández salieron a repudiar la protesta. El primero fue el ministro de Agricultura Julián Domínguez, quien afirmó que este tipo de confrontación “paraliza” y que “el estado de ánimo de los productores no se condice con lo que expresan los dirigentes de la mesa de enlace”. “Con esta guerra en el mundo, la confrontación no es el camino, es tiempo de cooperar” dijo el funcionario y agregó: “No encuentro un productor que me diga que le va mal. Llorones, los de interior somos todos… es la vida frente a las inclemencias del campo, pero este no es un momento malo, de crisis del productor argentino”. Horas antes, al llegar a la Casa Rosada, fue el jefe de Gabinete, Juan Manzur, quien cuestionó la jornada federal. “No estamos de acuerdo con este paro; no conduce a nada”. En rigor, hubiera sido la primera vez que un Jefe de Gabinete hubiera estado de acuerdo con un paro de reclamo a su Gobierno. “Nosotros privilegiamos el diálogo y acercamos posiciones. Tuvimos serias dificultades con la provisión de gasoil y ahora hay una situación energética compleja, pero afortunadamente se ha ido resolviendo”, dijo el funcionario. Pero una de las voces más fuertes fue la de la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, quien afirmó que los paros “siempre son políticos” y que “las patronales de la mesa de enlace están sosteniendo un reclamo por el gasoil que ya está solucionado.
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