Martín Guzmán, ministro de Economía de la Nación, es la cara visible dentro del Gobierno que encabezará la pelea por la desaceleración de los precios. En esa dirección se enmarca la absorción por parte de la cartera económica de la Secretaría de Comercio, que sigue conduciendo Roberto Feletti, pero que ahora congelará precios con la firma de Guzmán. El titular del Palacio de Hacienda, le dirá cara a cara a muchos de los empresarios que los palmean en el hombro que será él ahora quien extenderá el congelamiento de precios, probablemente hasta fin de año. Esta semana debutará aprobando el nuevo cuadro tarifario para las subas de la luz y el gas. Será otro aumento del 20%, el segundo en lo que va de este año y que seguramente no será el último. Los aumentos en las tarifas son lo que más separa a Guzmán del ala dura de la coalición de Gobierno que quiere que sea el funcionario quien le ponga el cuerpo y la cara al malestar que generará en la ciudadanía los nuevos números de las boletas que comenzarán a llegar en junio. La presencia de Guzmán en las audiencias públicas donde se definieron las subas de la electricidad y el gas fue un reclamo encendido del cristinismo que el ministro no acató. Envió, en su representación a sus técnicos de mayor confianza. Y a ellos les otorga ahora el poder de firmar el futuro aumento, quitándole la lapicera a los cristinistas. Se supo que Guzmán le quitó a Federico Basualdo, su archienemigo K dentro de Energía, la firma de las subas tarifarias. En la documentación que avala ese enroque, el Ministerio señaló que el informe de la Subsecretaría de Energía Eléctrica “no da sustento técnico requerido a fines de propiciar la medida impulsada por la Secretaría de Energía”. Es decir, Basualdo queda ahora eximido de la firma del nuevo cuadro tarifario que, seguramente tampoco habría firmado, porque está en contra de esa decisión que le atribuye a un requerimiento del Fondo Monetario al que accedió Economía. En la misma resolución se destacó, en cambio, que los informes de la Subsecretaría de Planeamiento Energético, a cargo de Santiago López Osornio, y las secretarías de Política Económica y de Hacienda “resultan contener los argumentos técnicos imprescindibles para brindarle el argumento necesario”. Se refiere claro está a la suba en las tarifas, cuya segmentación, que el cristinismo esbozó hace meses y que no tiene, hasta el momento, escrito ni una coma. Las empresas de distribución de luz y gas necesitan ese instructivo gubernamental para aplicarlo en las boletas. Esta semana también el ministro difundirá el paquete por Vaca Muerta, es decir la medida que le da oxígeno a los capitales para mejorar las condiciones de inversión y de exportación en la reserva de gas. Hasta ahora, las obras de infraestructura que quedaron truncas o demoradas también debido a las internas dentro del gabinete económico y las petroleras reclaman celeridad en la gestión para mejorar las condiciones de extracción de gas en momentos en que el precio internacional está en alza y cuando la guerra en Europa aumentó la demanda internacional para reemplazar al gas que habitualmente suministraba Rusia. Los aumentos en las tarifas son el cuco del Gobierno luego del destino que tuvo ese mismo hecho en el gobierno anterior. Nadie dentro de este gobierno, mucho menos los sectores más cercanos a la vicepresidente Cristina Fernández, quieren repetir ese grueso error político, ni que el costo político los salpique. Para eso estaría ahora, el empoderado Guzmán. quien insiste en que los precios se desacelerarán en los próximos meses y que crecerá la economía.
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