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El Gobierno nacional es, por estas horas, un nido de rumores de cambios pero de pocas confirmaciones. En medio de la crisis que atraviesa el oficialismo, Alberto Fernández se recluyó en la quinta de Olivos y analiza cómo hacer “cambios” en un gabinete y una estructura de funcionarios en la que cualquier modificación puede generar más reacciones que soluciones. Dentro del Gobierno, los rumores de cambios de gabinete crecieron durante la semana pasada y fueron perdiendo fuerza con el correr de las horas. Un sector del oficialismo considera que Fernández debería tomar una decisión contundente que muestre “autoridad” luego de las durísimas críticas y los mensajes que recibió los últimos días del sector que responde a Cristina Fernández. Sin embargo, es la propia dinámica de la interna oficialista la que traba las posibilidades de modificaciones profundas de funcionarios: el desplazamiento de alguien que responda a la vicepresidente abriría escenarios impredecibles. En sentido inverso, el cambio de un “leal” al mandatario o la degradación de uno de sus ministerios a “secretaría”, daría una imagen de debilidad. En la Casa Rosada descartaron la posibilidad de que los ministros de Economía y del Interior, sean removidos de sus puestos. Pese a las diferencias que mantiene con Alberto Fernández y pese al hecho de que es muy poco querido por el ala kirchnerista del oficialismo, también estaría firme en su cargo el jefe de Gabinete Juan Manzur, quien centraliza su capital político en su estrecha relación con los mandatarios provinciales. La decisión de un cambio de gabinete podría finalmente terminar evolucionando a modificaciones en las “segundas líneas”. Los principales apuntados por el albertismo son el secretario de Comercio, Roberto Felleti, y el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, dos cristinistas que mantienen serios enfrentamientos con Martín Guzmán en el área económica. Los próximos días podrían ser claves para el rumbo del Ejecutivo, y el equipo de Fernández buscará centrar su energía en la gestión y en hablar menos de la interna con el kirchnerismo, algo que había sido recomendado por el exministro de Defensa Agustín Rossi. El exministro de Defensa fue ganando espacio dentro de la mesa chica del albertismo, posicionándose como una de las personas que integran el grupo de dirigentes a los que Fernández consulta con asiduidad. Entre “rumores” del Gobierno, también se encontraba la posibilidad de que el exministro se sumara de nuevo al Gabinete o fuera designado como titular de la Agencia Federal de Inteligencia. “Es un delirio hablar de ruptura en el espacio”, sostuvo Rossi en las últimas horas y aseguró que “si siguen existiendo diferencias, se expresarán en las PASO” del 2023. “Independientemente de las diferencias, nadie ha roto el Frente de Todos y no se va a romper”, prometió.

 

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