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Las ceremonias y homenajes oficiales por los 40 años de la Guerra de Malvinas, sumaron un nuevo capítulo en la novela entre Alberto y Cristina Fernández. El primer mandatario encabezó el acto oficial en la ex ESMA. Allí entregó una condecoración a 15 excombatientes y se izó la bandera argentina en simultáneo con las ciudades de Ushuaia, Resistencia, Rosario, Malvinas Argentinas, San Carlos de Bariloche y Salta. por su parte la vicepresidente encabezó otro acto en el Congreso de la Nación, junto a Sergio Massa. Que no se superpusieran ambos eventos, no sólo fue un trabajo de logística, sino que dejó en evidencia que la relación partidaria e institucional entre Alberto y Cristina Fernández está rota. Cristina Fernández no comparte el rumbo que tomó el Gobierno y pretende la renuncia de Martín Guzmán, lo que es rechazado abiertamente por Fernández. La vice cuestiona con fuerza al ministro por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y la economía se convirtió en el principal motivo de disputa y discusión interna en el Gobierno. La decisión de Alberto Fernández de sostener a su equipo del Palacio de Hacienda, generó un mayor malestar en el núcleo duro de la vicepresidente. Una de sus colaboradoras más cercanas lo grafica claro: “No nos explicó cómo se va a pagar el ajuste del acuerdo con el Fondo”. La última vez que Alberto Fernández y su vice se vieron fue el 1 de marzo en la Asamblea Legislativa, cuando el vínculo ya estaba fracturado y la tensión entre ellos era indisimulable. Luego, la titular del Senado selló el distanciamiento con la decisión de no participar más de las actividades del Poder Ejecutivo. Todo transcurre mientras la Casa Rosada no logra contener la inflación y, en particular, la suba de los precios de los alimentos, que afecta principalmente a los sectores más vulnerables. En la última semana, marcada por la conflictividad creciente de la protesta social, hubo un encuentro que fue leído como una manera de tender puentes: Alberto Fernández almorzó con Eduardo “Wado” de Pedro. El ministro del Interior es uno de los hombres más cercanos a Cristina y, además, es resistido por parte del círculo de confianza del mandatario tras inaugurar, en septiembre del año pasado, la ola de renuncias en el Gabinete luego del fracaso electoral del oficialismo en las PASO. Previamente, el canciller albertista Santiago Cafiero había recibido a la senadora cristinista Anabel Fernández Sagasti. Sin embargo, la tensión entre la Casa Rosada y el Instituto Patria está en su punto máximo y Cristina Fernández se encuentra decidida a no mostrarse más junto a Alberto Fernández.

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