Tras la aprobación del Congreso, el directorio del FMI, también dio el visto bueno a la firma del acuerdo de refinanciación de la deuda por 45.000 millones de dólares. Esta definición permitirá avanzar en el primer desembolso de 9.800 millones de dólares de manera inmediata, que servirá para abonar los vencimientos de corto plazo. Vale recordar que el organismo atrasó el vencimiento de marzo para que pueda entrar en el nuevo consenso logrado. Durante los próximos dos años y medio se realizarán 10 revisiones trimestrales. Durante el primer año habrá un financiamiento neto del FMI equivalente al 0,7% del Producto Interno Bruto (PIB), para recuperar reservas y se sumaría un financiamiento extra de U$S2.600 millones de otros organismos multilaterales, para ayudar a cerrar el bache fiscal de este año. El primer desembolso se realizará luego de la aprobación del programa por parte del directorio del FMI. Específicamente, llegarían los U$S9.800 millones para pagar el vencimiento de marzo. El resto, luego de completarse cada revisión. Argentina comenzará a pagar en 2026, cuando se cumplan los cuatro años de gracia contemplados en los acuerdos de estas características. El período de repago de cada desembolso es de 10 años, por lo que la deuda se cancelará en 2034. En el transcurso de este año habría tres pagos más: en junio y septiembre serán de 4200 millones de dólares cada uno y en diciembre de 6250 millones. De esta manera, se cumpliría con el pago de los vencimientos de este año, que totalizan U$S18.000 millones. Los giros del FMI totalizarán 24.000 millones de dólares en el primer año, es decir, que dejarán un excedente que será destinado a las reservas del Banco Central de la República Argentina. “Una vez finalizado el programa con las revisiones aprobadas, el stock de deuda del FMI vuelve al punto inicial. Hay que volver a pagar los 45.000 millones entre el 2026 y el 2034 con un perfil de vencimientos más gradual que el que prevé el ya obsoleto Stand-By”. Se proyecta que la cuenta corriente externa se mantendrá en superávit, y junto a un aumento de la inversión extranjera directa (IED) y la entrada de flujos oficiales netos, facilitará una acumulación de reservas netas de U$S15.000 millones a lo largo del programa, entre otras metas propuestas.
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