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Lázaro Báez se sentó en el estrado luego de más de un año de iniciado el juicio por la “Ruta del dinero K”. Durante casi una hora, el empresario dijo que fue víctima de una “persecución mediática y política” y habló de una campaña de los servicios de inteligencia en su contra: “Nunca fui testaferro de Néstor Kirchner ni de su familia, soy una víctima de una campaña atroz por parte de los poderes reales”.

Báez aseguró que fue detenido injustamente y que su familia fue objeto de una persecución. “Destruyeron a mi familia y las actividades de mis empresas, fui acosado por el servicio de inteligencia a la orden del actual gobierno, para que involucre al peronismo y a la ex presidente”, agregó. El empresario continuó dando detalles de la supuesta maniobra en su contra y le mandó un guiño a Cristina Kirchner al afirmar: ”Jamás diría algo falaz para perjudicar a la ex presidenta”.

En el tramo central de su declaración, Báez denunció una supuesta operación coordinada por la AFI para que se arrepienta, desde el comienzo de la causa judicial. “En un control oftalmológico (dentro de Ezeiza), se me acerca una mujer, la doctora (Claudia) Balbín, acompañada por dos personas de traje. Dijo que venía en nombre de Macri y Majdalani”, arrancó el relato. Y continuó: “Me dijo que si yo colaboraba, mis hijos no tendrían problemas. Tenía que decir que era el testaferro de la familia Kirchner”. Desde el entorno de Majdalani negaron los dichos de Báez y dijeron que es un intento desesperado para salir en libertad. “Esa historia existe solamente en su imaginación”, agregaron las mismas fuentes.

Como era previsible, el empresario negó haber participado de una maniobra de lavado de dinero, tal como se lo acusa en esta causa. “Nunca puse en circulación fondos ilícitos, los fondos de Austral nunca fueron ilícitos”, dijo. El empresario -que se negó a contestar preguntas- cargó contra el arrepentido Leonardo Fariña: “Estamos ante la presencia de un mentiroso”.

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