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“Ni mandé a espiar a los familiares del Ara San Juan ni a nadie en mi Gobierno”, aseguró el ex presidente Mauricio Macri, quien el próximo jueves deberá concurrir a los tribunales de Dolores para prestar declaración indagatoria ante el juez interino, Martín Bava, quien lo investiga por las supuestas maniobras de espionaje contra los familiares de las 44 víctimas del submarino que se hundió a fines de 2017. El ex presidente se mostró tranquilo frente a su exposición ante Bava, a quien volvió a cuestionar al considerar que lleva adelante una causa que es “un disparate más”. “Estoy muy tranquilo porque entiendo que hay gente a la que no le puede haber gustado nuestro gobierno, pero nadie puede dudar de nuestra intencionalidad, un gobierno sano, con una cultura de poder respetuosa, nadie abusó de su poder, el objetivo para nadie era enriquecerse sino construir una mejor sociedad”, dijo. “Claramente este es un disparate más: un juez, que es subrogante, por hechos que está queriendo investigar, que no sucedieron en Dolores y de gente que no trabaja en Dolores. Por eso le dijimos señor, no puede intervenir y rechazó la recusación y siguió adelante, de vuelta, ni siquiera sin consultar a los camaristas, porque todos los jueces hoy si vos los recusas consultan a los camaristas y los camaristas dicen esta bien, que si puede seguir que siga. Pero no lo decide sólo el juez, entonces este juez ha decidido todo así de forma muy particular”, se quejó. Al respecto, consideró que el magistrado procede con “un método, una forma de hacer política que tiene el kirchnerismo”. “Recordemos que a Enrique Olivera, en una de las primeras campañas, lo acusaron de tener cuentas en no sé dónde y era todo mentira. Aparte, todo el mundo hizo cargo de eso a Alberto Fernández. Se repite la historia”, comparó. Macri está citado a declaración indagatoria en la causa para el próximo 28 de octubre, a las 12, en el juzgado federal de Dolores, luego de dos postergaciones: la primera citación fue para el 7 cuando el exmandatario se encontraba fuera del país y la segunda fue para el miércoles pasado, oportunidad en la que el imputado no se presentó y envió un escrito en el que recusa al juez. En rigor, Macri se encuentra imputado desde septiembre del año pasado, cuando el primer fiscal que intervino en la causa, Daniel Adler, impulsó la investigación tras la denuncia de la interventora de la Agencia Federal de Inteligencia, Cristina Caamaño, que ubicó al expresidente como el “responsable de fijar los lineamientos estratégicos y objetivos generales de la política de inteligencia nacional”. Finalmente, Macri sostuvo que acusarlo por supuestas maniobras de espionaje ilegal “es desconocer cómo funciona la Casa Militar y la custodia del Presidente, que a cada lugar que va tiene que naturalmente saber con quién se va a reunir”. Los documentos que dieron origen a la denuncia contra Macri no fueron elaborados por la Casa Militar ni encontrados en sus oficinas, sino que, según surge de la investigación, estaban en poder de la base Mar del Plata de la AFI, algo que está prohibido por la propia Ley de Inteligencia.

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