En la Casa Rosada se prepara un nuevo capítulo en la pulseada interna del oficialismo. Tras el revés sufrido en el Senado con la caída de dos artículos clave del paquete de Propiedad Privada, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, se sentará a la mesa política para definir el rumbo de sus proyectos más ambiciosos. La convocatoria, confirmada por fuentes oficiales, busca ordenar la estrategia legislativa después de que el Gobierno debió retirar las reformas a la Ley de Tierras y a la Ley de Manejo del Fuego para evitar un naufragio parlamentario. El traspié encendió las alarmas dentro de La Libertad Avanza y abrió cuestionamientos hacia el ministro, acusado por algunos sectores de avanzar con iniciativas sin el aval previo de la conducción política. Los planes de Sturzenegger abarcan un amplio abanico: desde cambios en el mercado de capitales y seguros, hasta regulaciones que impactan en sectores como el inmobiliario, farmacéutico, agropecuario y editorial. Sin embargo, la consigna ahora es revisar cada capítulo con lupa, evaluar riesgos y beneficios, y establecer prioridades que puedan prosperar en el Congreso sin erosionar alianzas clave. En Balcarce 50 reconocen que la estrategia de las “leyes ómnibus” quedó en entredicho. “El popurrí trae problemas”, admitió un funcionario, en alusión a la dificultad de negociar proyectos demasiado extensos y heterogéneos. Por eso, la mesa política se erige como el filtro indispensable para ordenar la agenda y evitar nuevos tropiezos. Las prioridades inmediatas del Ejecutivo apuntan a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, cambios en Inocencia Fiscal, la reforma electoral y el Super-RIGI. El objetivo es cerrar esos acuerdos antes de abrir otros frentes con gobernadores y bloques dialoguistas. Pese al ruido interno, Javier Milei mantiene su respaldo a Sturzenegger. El Presidente celebró públicamente las medidas de su ministro para reducir costos en el transporte y ratificó su confianza con un mensaje en redes sociales.
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