Con un estilo desafiante y un discurso de mano dura, Abelardo de la Espriella irrumpió en la escena política de Colombia y se convirtió en protagonista inesperado de la contienda presidencial. El abogado mediático, conocido por su irreverencia y su cercanía ideológica con Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele, se posiciona como favorito para el balotaje del 21 de junio frente al candidato de izquierda Iván Cepeda, heredero político del presidente Gustavo Petro. En la primera vuelta, De la Espriella obtuvo un sorprendente 43,73% de los votos, superando por casi tres puntos a Cepeda, quien alcanzó el 40,91%. El resultado dejó al oficialismo golpeado, pese a los cuestionamientos al conteo oficial planteados por Petro y su candidato. Analistas como Carlos Moreno, de la Universidad Javeriana, advierten que la suma de apoyos de figuras como Paloma Valencia (Centro Democrático), que logró el 6,92%, y Santiago Botero (Romper el Sistema), con 0,87%, podría darle al “Tigre” la ventaja suficiente para superar el umbral del 50% en la segunda vuelta. Valencia, referente del uribismo, anunció públicamente su respaldo a De la Espriella, un gesto que refuerza la idea de que la derecha tradicional, otrora dominante, ha quedado desplazada por el estilo rupturista del candidato outsider. “Los votos de Valencia y Botero se irán con Abelardo”, señaló Moreno, mientras Yann Basset, de la Universidad del Rosario, subrayó que los resultados lo colocan en posición de favorito. El camino de Cepeda luce cuesta arriba: apenas podría sumar el marginal 0,05% obtenido por Roy Barreras, de La Fuerza, un partido progresista. La expectativa de alcanzar una mayoría cómoda se desvaneció y su candidatura enfrenta un escenario adverso. De la Espriella, autodenominado “El Tigre”, promete una ofensiva militar contra guerrillas, paramilitares y narcotraficantes, evocando las políticas de seguridad de Bukele en El Salvador, aunque con el fantasma de las denuncias por violaciones a los derechos humanos. Su trayectoria como abogado de personajes polémicos lo convirtió en figura mediática antes de dar el salto a la política. Su campaña se nutrió de gestos radicales, como el artículo en el que llegó a pedir la muerte de Maduro, y de su rol como donante del Partido Republicano en Estados Unidos. Con un estilo populista y descontracturado, De la Espriella logró capitalizar el descontento ciudadano y desplazar a las estructuras tradicionales de poder.
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