En un Congreso cargado de votaciones clave para el oficialismo, Patricia Bullrich se plantó en el AmCham Summit con un mensaje directo: las leyes ya están aprobadas, ahora toca que los empresarios las conviertan en hechos. La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado eligió un auditorio menos concurrido que otros paneles, pero con presencia de compañías locales e internacionales, para desplegar su discurso de modernización y disciplina fiscal. Bullrich no se limitó a enumerar reformas. Con tono de arenga, pidió a los directivos que “se hagan dueños” de las normas sancionadas: convenios colectivos por empresa, sindicatos reducidos, rebajas impositivas y el Fondo de Asistencia Laboral como herramientas para dinamizar el mercado. “Saquen los dólares de los colchones, inviertan, que la Argentina puede tener estabilidad”, lanzó, en un gesto que buscó interpelar directamente a quienes manejan capital. La senadora agradeció a la UCR por acompañar los proyectos del Ejecutivo y, en paralelo, minimizó las polémicas que rodean a la cúpula libertaria. Para ella, lo que importa es sostener el rumbo hacia la estabilidad y el crecimiento, sin más emisión monetaria. El radical Eduardo Vischi, compañero de panel, aprovechó para empujar su propia agenda: una ley de lobby que transparente los intereses en juego dentro del Parlamento. Reclamó diálogo permanente entre Nación y provincias, especialmente en torno a la coparticipación y la presión fiscal. “Definir responsabilidades en cada nivel de gobierno es clave para bajar impuestos y abrir espacio a la inversión privada”, subrayó. La escena dejó en claro la estrategia: el oficialismo busca mostrar músculo legislativo y trasladar la pelota al sector privado. La narrativa es clara: menos Estado, más inversión, y un Congreso que, al menos por ahora, ofrece acuerdos para sostener ese camino.
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