Los ministros de Finanzas de las principales potencias occidentales debatieron este lunes cómo frenar la escalada del petróleo, disparado por el conflicto en Oriente Medio. Aunque aseguran estar preparados para recurrir a sus reservas estratégicas, todavía no han dado el paso. El anuncio lo hizo Francia, cuyo ministro de Finanzas, Roland Lescure, explicó que el grupo “no ha llegado al punto” de activar esas reservas, pero dejó claro que la opción está sobre la mesa. “Nos comprometimos a usar cualquier herramienta que sea necesaria para estabilizar el mercado”, señaló tras una reunión virtual con sus pares de Estados Unidos, Japón, Canadá, Reino Unido, Alemania e Italia. La Comisión Europea, por su parte, descartó un riesgo inmediato de desabastecimiento en el continente. Recordó que cada país debe mantener existencias equivalentes a 90 días de consumo y que, hasta ahora, ninguno ha informado sobre liberaciones de emergencia. Mientras tanto, Washington evalúa alternativas: el secretario del Tesoro, Scott Bessent, sugirió suavizar las sanciones al crudo ruso para aumentar la oferta global. El mercado reaccionó con nerviosismo. El precio del barril se disparó más de un 30% en Asia, rozando los 120 dólares, lo que arrastró a las bolsas y encendió temores de inflación. La tensión se moderó apenas se conoció que el G7 podría intervenir con sus reservas. En paralelo, Emmanuel Macron declaró en su viaje a Chipre que el uso de las reservas estratégicas “se considera una opción real”. La inquietud de los inversores se centra en el estrecho de Ormuz, bloqueado desde hace días, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado del planeta.
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