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El Gobierno porteño ordenó interrumpir el cobro del impuesto automotor luego de que se advirtieran aumentos desproporcionados en miles de boletas enviadas a contribuyentes. La decisión fue confirmada por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, quien reconoció fallas en el cálculo y pidió expresamente que no se abonen los montos hasta que se emitan nuevas liquidaciones. El conflicto estalló cuando comenzaron a circular boletas con subas que, en muchos casos, duplicaban o incluso superaban ampliamente los valores pagados en el último trimestre de 2025. Ante el aluvión de reclamos, el Ejecutivo admitió que el problema tuvo origen en un error técnico dentro de la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos, que utilizó parámetros distintos a los fijados por la normativa vigente. Macri explicó que la valuación aplicada a determinados vehículos provocó incrementos fuera de toda lógica fiscal. “No hay margen para aumentos que superen la inflación”, sostuvo, y aclaró que ese tope fue el criterio central de la reforma tributaria impulsada por su gestión. Como respuesta inmediata, el Ejecutivo firmó un decreto que suspende los vencimientos y deja sin efecto las boletas cuestionadas, hasta tanto se emitan nuevas liquidaciones con los valores corregidos. “Es preferible detener el proceso ahora que consolidar un error que afecte a miles de vecinos”, argumentó. El jefe de Gobierno también señaló que muchas boletas ya fueron enviadas por vía digital y derivadas a los circuitos bancarios, por lo que reiteró la recomendación de no efectuar pagos si los montos resultan excesivos. Durante los próximos días, se publicarán nuevas versiones electrónicas y, de ser necesario, se imprimirán boletas actualizadas para quienes las soliciten. En paralelo, las redes sociales se poblaron de testimonios que expusieron el impacto del error: autos que pasaron de pagar alrededor de $30.000 a más de $60.000 por cuota, y vehículos de baja gama con aumentos multiplicados en pocas semanas, lo que generó malestar generalizado. El trasfondo del episodio se vincula con modificaciones recientes en la política tributaria de la Ciudad. A fines de 2024 se implementó una nueva escala de alícuotas para el impuesto automotor, con el objetivo de reducir inequidades y evitar saltos abruptos entre modelos similares. En ese marco, se abandonó la valuación de la Dirección Nacional de la Propiedad del Automotor, considerada obsoleta, y se adoptaron como referencia los precios de la Asociación de Concesionarios de Automotores. La combinación de ese cambio con el error técnico derivó en fuertes distorsiones. Macri aseguró que la situación ya fue corregida y que las futuras actualizaciones respetarán estrictamente el límite inflacionario. Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista televisiva, donde subrayó que la prioridad de su gestión es proteger a los vecinos y recomponer la confianza en el sistema tributario porteño.

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