A tres días del vencimiento del DNU vigente, las horas venideras serán claves para determinar cuál será el rigor de las próximas restricciones. Así se reveló tras una reunión que mantuvo Santiago Cafiero, jefe de Gabinete de la Nación, con sus pares de la Ciudad de Buenos Aires, Felipe Miguel; y de la Provincia, Carlos Bianco. Previo monitoreo del escenario epidemiológico junto con el comité de expertos asesores, el Gobierno nacional suele tener en cuenta algunos indicadores puntuales para definir la intensidad de las medidas esencialmente, el factor de reproducción R y la tasa de incidencia. El R expresa el potencial de propagación que tiene un virus. Si el número de reproducción es mayor que 1, cada persona infectada transmite la enfermedad a una persona más. De esta manera, el virus se propaga. Si el número de reproducción es menor que 1, se infectan cada vez menos personas y la cifra de infectados disminuye. Entonces, para contener la propagación de un virus, su número de reproducción debe ser inferior a 1. El factor de reproducción R indica a qué velocidad aumentan o descienden los casos, por ese motivo es un valor fundamental que se debe conocer”. Cuanto mayor es la velocidad de transmisión del virus, mayor es la ocupación de camas de terapia intensiva y, por ende, más impulso tiene el Gobierno para endurecer las restricciones. En sus últimas dos apariciones para anunciar medidas, el 7 y el 14 de abril, Alberto Fernández repitió una frase: “Queremos reducir la velocidad del contagio mientras avanzamos en la vacunación”. Otro indicador que por consejo de sus asesores tiene muy en cuenta Fernández es la tasa de incidencia, que expresa el número de casos nuevos de una enfermedad en una población determinada y en un periodo determinado. En el ejemplo del COVID-19, se repara en cuántos contagios hay cada 100 mil habitantes en los últimos 14 días. “Y allí se observan las diferencias entre las incidencias anteriores y el incremento entre ellas”, subraya a este medio Ángela Gentile, jefa del Departamento de Epidemiología del Hospital Gutiérrez y otra de las infectólogas que asesora al jefe de Estado. Este índice es clave en la conformación del semáforo epidemiológico, que define el rigor de las restricciones en cada jurisdicción. Actualmente, en 22 de los 24 distritos de la Argentina, incluidas la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, la variación de casos entre las últimas dos quincenas es mayor al 20% y la tasa de infectados de los últimos 15 días excede los 150 casos por cada 100 mil habitantes. Todo el país está en rojo excepto Misiones y Formosa, que están en naranja. Hace tres semanas había 11 provincias en rojo, 10 en naranja y 3 en verde.
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