Los dirigentes argentinos se caracterizan por decidir todo sobre la marcha y en eso, Alberto Fernández, no podía ser la excepción. Ante el papelón develado por el propio presidente ruso Vladimir Putin, de que aún no existen pruebas de la vacuna en personas mayores de 60 años, el Gobierno local ahora negocia con los chinos para adquirir otras 15 millones de vacunas que aún están bajo prueba científica, acorde a la información revelada por el Ministerio de Salud. La negociación de la vacuna China es protagonizada por el polémico ministro de Salud, Ginés González García, y las empresas asiáticas Sinopharm, Cansino Biologics y Sinovac. Cada vacuna china está cotizada en 20 dólares y su acceso comercial se calcula para mediados de 2021. Ginés González ya cerró un acuerdo técnico con Sinopharm para tener prioridad en el acceso a los millones de dosis que eventualmente necesitará la Argentina y, acorde a un estudio publicado en The Journal of the American Medical Association, basado en los ensayos clínicos de las fases 1 y 2, “la vacuna candidata de Sinopharm es segura y genera una respuesta inmune”. CanSino Biologics Inc tiene una vacuna desarrollada por el Instituto Beijing de Biotecnología que será estudiada en Fase III por la Fundación Huésped. Ese estudio científico se hará en 11 centros de salud del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y Mar del Plata. El desarrollo de CanSino Bio contempla una vacuna de una sola dosis, que se conserva a entre 2 y 8 grados, lo que facilita la logística en caso de mostrar buenos resultados en el estudio de Fase III. En los estudios de Fase I y II participaron 616 personas voluntarias que exhibieron buenos resultados preliminares y sin efectos adversos serios.
La negociación con China monitoreada por Alberto Fernández se mueve a un ritmo constante, pero es poco probable que la operación comercial se cierre en las próximas semanas. El líder chino, Xi Jinping, apuesta a cambiar seriedad por velocidad y sólo consentirá la venta de las vacunas cuando todos los exámenes médicos hayan terminado. Fernández y Xi Jinpin, tienen buena relación personal, un dato que pesa al momento de ajustar los tiempos para acceder con escasas demoras burocráticas a la vacuna. Sin embargo, y pese a las intenciones de Fernández de contar con una provisión extra de dosis contra el COVID-19, las vacunas chinas podrían llegar a Buenos Aires hacia mayo de 2021. Mientras fluye la negociación con Beijing, el jefe de Estado aguarda que las autoridades sanitarias de Rusia anuncien la aprobación de la Fase 3 de la vacuna Sputnik V. Sin ese paso fundamental, no tiene sentido que la Casa Rosada envíe a Moscú un avión de Aerolíneas Argentinas para trasladar a Ezeiza las primeras 300.000 dosis de Sputnik V destinadas a los trabajadores esenciales. Las conclusiones técnicas de la Fase 3 de la vacuna rusa se tienen que publicar en determinadas revistas científicas con prestigio internacional: por ejemplo, New England Journal of Medicine (NEJM, en su jerga académica) o en The Lancet. Y hasta que esto no suceda, el Ministerio de Salud de Rusia no podrá autorizar la comercialización de Sputnik V a la Argentina.
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