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La batalla del cristinismo contra todos, parece haber comenzado con la modificación a la Ley Orgánica del Ministerio Público 24.946 y el impuesto a la riqueza. La primera de esas leyes no sólo organiza el funcionamiento del Procurador ante la Corte Suprema de Justicia, sino que también establece la autonomía de los organismos que integran el Ministerio Público, un ente que fue sumado al texto constitucional en la reforma de 1994. Fiscales de instrucción, Fiscales de Cámara, Fiscales de Casación, de esta ley dependen todos los encargados de investigar y sostener las acusaciones a partir de la entrada en vigor del sistema acusatorio en todo el territorio nacional el próximo año. El dictamen de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales del Senado fue por mayoría y todo parece indicar que el trámite será, valga la redundancia, un trámite: el oficialismo cuenta con mayoría propia para lograr las modificaciones a la ley. Lo que viene a partir de ahora es algo que tiene tantas aristas como protagonistas, dado que se ha barajado la posibilidad de judicializar la reforma, aunque desde la Asociación de Fiscales quieren esperar a que la ley sea ley: falta la Cámara de Diputados y la promulgación de Alberto Fernández, dos terrenos donde las realidades son un tanto distintas al Senado. Otra de las posibilidades es que el trámite salga del Senado y luego duerma en la Cámara Baja hasta nuevo aviso. La de este viernes es la última sesión ordinaria del Congreso. Pero esto no deja de poner presión, ya no a la oposición sino a los otros integrantes superiores del tridente Frente de Todos en el que algunos casi siempre se cortan solos.

El Presidente ya anunció y confirmó que habilitará las sesiones extraordinarias. O sea: que los legisladores nacionales no gozarán de receso estival de noventa días. Y aquí viene lo interesante: Fernández es el que decide los motivos de las sesiones extraordinarias y ni Sergio Massa ni Cristina Fernández, pueden cambiar la temática. Al pasarlo en limpio, esto quiere decir que no se debatirá lo que no sea requerido por el Jefe de Estado, dado que la Constitución Nacional así lo marca en su artículo 63. Las Cámaras sólo pueden tratar durante ese período los temas ya determinados y aquí es donde entran las negociaciones entre Cristina Fernández, Alberto Fernández y Sergio Massa. Hasta el frío encuentro de ayer en el velatorio de Maradona, Cristina y Alberto no se veían desde hace más de un mes, aunque mantienen conversaciones a través de aplicaciones de mensajería. La relación entre Alberto y Massa es distinta, muchísimo más fluida. La interna sube. Alberto ya avisó que se encuentra en el listado de temas para las sesiones extraordinarias el tratamiento del pliego del ahora juez federal Daniel Rafecas. Dicho de otra forma: que el Senado deberá decidir con la actual ley si aprueba a Rafecas para que sea el jefe de los fiscales, debiendo para ello reunir los dos tercios de los votos del total de la Cámara.

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