El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, será sometido a una pericia psiquiátrica ordenada por un juez local, que formará parte de la causa donde acusan al mandatario de abuso sexual. El magistrado dispuso esta medida después de casi dos años de tener el expediente sin mayores avances y en medio de una investigación que se abrió en su contra por sospechas de que habría cobrado por fallos y para “arreglar” causas en su juzgado. El juez Sahade, ordenó una serie de medidas en la investigación contra Melella por denuncias de presunto acoso y abuso sexual a tres obreros de la construcción a cambio de trabajo, cuando se desempeñaba como intendente de la ciudad de Río Grande. Entre ellas, dispuso este estudio psiquiátrico para determinar si el gobernador fueguino y ex intendente de Río Grande “presenta patología de índole sexual o síntomas de perversión” compatible con los hechos denunciados, así como “indicadores de desajustes o desviaciones de la libido y/o en el área de la sexualidad”. En el oficio se advierte que “queda sujeto al criterio del perito psiquiatra, la realización de una consulta interdisciplinaria con un perito psicólogo”.
El perito psiquiatra deberá determinar también “el estado de salud mental de Melella, su estructura de personalidad, es decir si presenta indicios de personalidad psicopática, perversa, sádica, impulsividad, violencia o si es peligroso para sí o para terceros”. El gobernador será convocado para la pericia a través de la Comisaría de Género y Familia, y será realizada en la ciudad de Ushuaia. El magistrado también citó a declarar a los tres denunciantes, Damián Rivas, Alfredo Suasnabar y Mario Lovera, quienes todavía no pudieron concretar este trámite, luego de sucesivas postergaciones. Sahade les fijó fecha recién para abril del año próximo. El juez tomó esta decisión cuando se encuentra bajo la investigación del Consejo de la Magistratura de Tierra del Fuego por presuntos manejos ilegales e irregulares en su juzgado. En la Provincia leen esta “reactivación” de la causa contra Melella como un intento para “buscar protección política”.
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