Axel Kicillof cambia el color verde de María Eugenia Vidal, por el color turquesa. En la comunicación audiovisual el equipo del Frente de Todos ya usa un tono que eligieron en línea con la batalla cultural que acaban de iniciar. La idea, sostienen, es afianzar la identidad bonaerense. Lo crearon de la mano del lanzamiento de las celebraciones por los 200 años de la institucionalización de Buenos Aires como provincia el 11 de febrero de 1820, una fiesta desempolvada para afianzar políticamente la gestión. Kicillof habla con intendentes y legisladores nacionales y provinciales sobre lo que recogió en campaña: que falta una identidad que una y en la que se reconozcan quienes viven en el mayor distrito del país.
“Los habitantes de Córdoba tienen una identidad, nosotros tenemos dos provincias, el Conurbano más cerca de la Capital no sólo geográficamente sino en el consumo de medios y con costumbres más porteñas y otra que es la del interior”, analizan quienes hicieron un diagnóstico que les confirmó lo que oyó Kicillof a bordo del Clio mientras recorría en campaña los 135 municipios. “Mucha gente se identifica por su municipio pero no por la provincia”, agregan aunque también mencionan el aporte económico al país que no vuelve en la misma proporción.
La idea es también recuperar el nombre Buenos Aires para la provincia y no que deje de ser sinónimo de la Capital Federal. Diez días atrás Kicillof colgó en su despacho un cuadro que le cedió a préstamo la Casa Rosada, con autorización de Alberto Fernández, el de Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires entre 1835 y 1852 y caudillo de la Confederación Argentina. Sus restos fueron repatriados durante el gobierno de Carlos Menem. “El Restaurador” también fue reivindicado por Cristina Fernández de Kirchner.
La estrategia para potenciar la identidad bonaerense gráficamente está representada en el nuevo color de la gestión: es turquesa, aclaran, y no el celeste del Frente de Todos. Justifican la elección como una derivación de la mezcla del azul y verde de la bandera de Buenos Aires para “la consolidación de la bandera”. De todos modos por falta de recursos no mandarán a repintar edificios ni plotearán los vehículos públicos. “Lo nuevo va a converger al turquesa pero cuesta mucha plata, convivirán por ahora los dos colores”, cuentan.
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