Fernández hizo una durísima descripción de la herencia recibida informando que el Banco Central está abocado a una “pormenorizada” investigación del proceso de endeudamiento de los últimos años, para determinar en que se utilizaron los fondos y cuáles fueron sus beneficiarios. Uso la expresión “Nunca más a “un endeudamiento insostenible, a decisiones que se toman con ínfulas tecnocráticas y de espaldas al pueblo y, a la puerta giratoria del endeudamiento de dineros que se fugan dejando tierra arrasada”. Claramente, el discurso asoció el endeudamiento y la política económica del macrismo a los aspectos más dramáticos de “la herencia”. El principal desafío, enfatizó Fernández, es “derrotar el hambre que asola a millones de compatriotas” porque, remató, “comer no puede ser un privilegio”.
Cerrando ese capítulo, el discurso listó las primeras medidas del gobierno: aumentos de suma fija, congelamiento de tarifas y combustibles, que se cuidó de calificar como “temporario”, fuerte reducción de las tasas de interés, relanzamiento de los programas Precios Cuidados y Ahora 12, moratoria para Pymes y Monotributistas y nuevas líneas de créditos del Banco Nación. Se trata, explicó, de medidas para “tranquilizar” la economía, lograr una base inicial para encarar una etapa de recuperación. Respecto de la “batalla contra la inflación”, se volcó más a los instrumentos de control y al señalamiento de “formadores de precios” como culpables de que los precios de los alimentos siguen aumentando pese a tarifas y combustibles congelados y para perjuicio de “los pobres bobos condenados a pagar lo que consumimos”.
El mandatario se refirió a la decisión de reestructurar la deuda, en lo posible de modo ordenado, concepto que engarza con la reciente declaración del FMI que afirmó que la deuda argentina es “insostenible”. Aunque dijo que busca una reestructuración amigable, Fernández también dijo que no cree en un nuevo ajuste de las cuentas públicas. “No hay peor alternativa que austeridad fiscal en recesión”, señaló, receta que asoció a “más pobreza, más desigualdad, más exclusión”.
Hacia adelante, el presidente hizo énfasis en la necesidad de impulsar las exportaciones, anunció “una batalla nacional por el gas y el petróleo”, el demorado proyecto para impulsar la hoy semiparalizada Vaca Muerta, y otros ejes como el apoyo a los sectores pymes y tecnológicos para crear “cadenas de valor” en torno de la energía y la minería y proyectos como “movilidad sustentable”, “parques industriales” y explotación del litio. “Somos un gobierno de científicos, no de CEOs”, dijo, para diferenciarlo de la imagen de la administración de Mauricio Macri. Fernández creará el “Consejo Económico y Social para el Desarrollo Argentino”, que estará integrado por figuras notables y de todos los sectores, propuestos por el Ejecutivo pero que deberán contar con aprobación del Congreso. Ese Consejo, diseñará la “agenda del futuro” y tendrá incluso el asesoramiento técnico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
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