El ministro de Seguridad de Santa Fe, Marcelo Sain, aseguró que resulta estadísticamente habitual que haya más crímenes en los primeros meses del año. “Es algo bastante estacional en esta época, no sabemos por qué, no sabemos cuál es la razón. Nunca hubo una explicación del gobierno anterior y nosotros tampoco hemos tenido tiempo para encontrarla”, analizó cuando le preguntaron los motivos. Pese a esta circunstancia, el funcionario no le restó dramatismo a la compleja situación de violencia que atraviesa la ciudad de Rosario, con 40 muertos en los primeros dos meses del año, la mayoría con tintes mafiosos claramente identificables con el narcotráfico.
“La pelea comercial es feroz. Es una pelea por el control del territorio, por las bocas de expendio y es una pelea por una enorme rentabilidad que genera la venta de cocaína y de marihuana en Rosario”, argumentó. En ese contexto situó el reciente asesinato de Martín Sebastián Berton, hijo de la secretaria general del Partido Justicialista en Villa Gobernador Gálvez. No hubo connotación política, sino una venganza vinculada a la trama de negocios en la que se corroboró que estaba involucrada la víctima, dijo Saín. El hombre de 35 años fue acribillado: recibió 40 balazos dentro de su Chevrolet Corza gris en la puerta de la casa de su mamá, Mónica Cabrera, tras una persecución.
Todos los muertos de Rosario van a parar al mismo lugar, antes de llegar al cementerio o al crematorio: el Instituto Médico Legal, que depende de la Corte Suprema de Justicia de la provincia de Santa Fe, recibe los cadáveres y sus médicos forenses son los encargados de informar a los investigadores los diagnósticos de cada muerte. Ante este escenario, su directora, Alicia Cadierno, reconoció que no dan abasto: “Es una catástrofe todas las semanas”.
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