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La economía sigue siendo el eje que condiciona la vida cotidiana y la percepción ciudadana. El último Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora expone un panorama inquietante: la mitad de los argentinos se reconoce como parte de la clase baja, mientras que casi nueve de cada diez aseguran que sus salarios quedaron rezagados frente a la inflación. El informe revela que el 61% de la población apenas logra sostener sus ingresos hasta el día 20 de cada mes, y sólo un 13% declaró llegar a fin de mes con capacidad de ahorro. La fractura social es evidente: entre quienes se identifican como clase baja, el 86,1% admite quedarse sin dinero antes de esa fecha; en la clase media, el 43%; y en la alta, apenas el 11,8%. La percepción de pérdida de poder adquisitivo no distingue colores partidarios. Incluso entre los votantes oficialistas, siete de cada diez reconocen que sus salarios pierden contra la inflación, mientras que en la oposición ese número trepa al 96,6%. La crisis económica, por tanto, se convierte en un terreno común de malestar que atraviesa las grietas políticas. El estudio también refleja un alto nivel de escepticismo hacia las estadísticas oficiales: el 68,8% desconfía de los índices de inflación publicados por el INDEC, cifra que se dispara al 84% entre quienes se consideran de clase baja. Más de la mitad de los encuestados (55,1%) cree que “lo peor está por venir”, mientras que apenas un cuarto considera que la etapa más difícil ya pasó. Curiosamente, entre los votantes de Javier Milei, el 55,4% sostiene que el momento más duro quedó atrás, en contraste con la oposición, donde sólo el 3,4% comparte esa visión. Cuando se consulta por el principal problema del país, la corrupción encabeza las preocupaciones, seguida por la figura del propio presidente y luego la economía. En preguntas con opciones cerradas, la corrupción vuelve a liderar con un 51,3%, seguida por ingresos y salarios (48,2%) y la incertidumbre económica (37,1%). Pese al deterioro económico, la gestión de Javier Milei muestra un leve respiro en las encuestas: la desaprobación bajó de 61,2% en mayo a 56,6% en junio, mientras que la aprobación subió de 32,2% a 33,2%. Según la consultora, este freno en la caída no responde a mejoras económicas, sino a que una parte de la sociedad habría asimilado el ajuste como parte del escenario político actual. 

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