Karina Milei, junto a Martín y Lule Menem, comenzó a delinear un cambio en la estrategia electoral de cara a 2027. El nuevo enfoque apunta a negociar con gobernadores aliados en lugar de imponer figuras competitivas en cada distrito. Se trata de un esquema que recuerda al plan que impulsaba Santiago Caputo hasta el año pasado, pero que había quedado relegado tras el triunfo nacional de La Libertad Avanza en octubre. El giro responde a un dato incómodo: la caída de la imagen de Javier Milei en las encuestas, incluso en los sondeos encargados por el propio oficialismo. “La realidad termina imponiéndose”, deslizó un dirigente libertario al tanto de las conversaciones. El rediseño incluye la Ciudad de Buenos Aires, donde Jorge Macri y Karina Milei atraviesan un momento de mayor sintonía política. Esa relación podría desembocar en un acuerdo inédito: que Pilar Ramírez, mano derecha de Karina en la Legislatura, acompañe a Macri como candidata a vicejefa de Gobierno. En paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, fue designado para aceitar negociaciones en las provincias. La semana pasada se reunió con el gobernador catamarqueño Raúl Jalil y legisladores locales, buscando apoyo para eliminar las PASO, pieza clave del plan reeleccionario. Más tarde, junto a Lule Menem, recibió en Balcarce 50 al salteño Gustavo Sáenz, a quien se le garantizó que la senadora María Emilia Orozco moderará sus críticas y podría declinar su candidatura a gobernadora. Los acuerdos se extienden a San Juan y Santa Fe, mientras que en Chubut, Neuquén y Tucumán se analizan escenarios de negociación que incluyen candidaturas locales en capitales provinciales. En contraste, distritos como Chaco, Entre Ríos y Mendoza ya fueron resignados por el oficialismo, que pactó con fuerzas locales para las elecciones intermedias. La estrategia aún es incipiente, pero marca un cambio de rumbo: menos confrontación directa y más pragmatismo territorial. En la Rosada reconocen que dependerá de cuánto respaldo logren en el Congreso y de la capacidad de los gobernadores para sostener acuerdos que, hasta hace poco, parecían impensables.
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