Washington y Teherán vuelven a colocarse en el centro de la escena internacional. El precio del petróleo se desplomó casi un 6% luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que un entendimiento con Irán está “prácticamente negociado”. La sola expectativa de un acuerdo que habilite la reapertura del estrecho de Ormuz, arteria estratégica por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de crudo y gas natural licuado, bastó para alterar los mercados. El Brent retrocedió más de 5,5% y se ubicó en torno a los 94,60 dólares por barril, mientras que el gas europeo también registró caídas pronunciadas. La reacción responde a la posibilidad de que el petróleo iraní regrese al circuito internacional y se normalice el tránsito marítimo en Medio Oriente. Según Axios, el borrador del memorando contempla un alto el fuego de 60 días, con libre circulación de buques y levantamiento parcial del bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes, a cambio de concesiones verificables. La fórmula impulsada por Trump se resume en “alivio a cambio de resultados”. Sin embargo, desde Washington se matiza el optimismo: el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que los avances son “significativos, aunque no definitivos”, y el propio Trump pidió cautela a sus negociadores. En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní informó que 35 embarcaciones atravesaron Ormuz bajo su supervisión en las últimas 24 horas, mientras Teherán insistió en que las cuestiones nucleares no forman parte de la negociación. Analistas regionales recuerdan que intentos previos de acuerdo fracasaron y advierten que el pacto no sería inminente. El mercado observa con atención: un eventual desbloqueo podría liberar hasta 100 millones de barriles retenidos, pero la recuperación plena del estrecho demoraría entre tres y seis meses, según estimaciones de Sparta citadas por Al Jazeera. La Agencia Internacional de la Energía ya alertó sobre reservas globales en mínimos históricos, y Capital Economics proyecta que, si Ormuz permanece cerrado, el Brent podría escalar hasta los 140 dólares por barril hacia fines de junio. La negociación se convierte así en un pulso político de alto voltaje: Trump busca mostrar capacidad de gestión internacional, mientras Irán intenta capitalizar su rol estratégico sin ceder en el terreno nuclear. El desenlace dependerá no solo de la firma del memorando, sino también de la postura de actores regionales como Israel y del manejo de las reservas iraníes de uranio enriquecido.
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