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La tensión dentro del oficialismo libertario volvió a escalar con un episodio que expuso las fisuras en la cúpula del espacio. Santiago Caputo acusó públicamente a Martín Menem de operar una cuenta anónima en X dedicada a atacarlo, revelando un conflicto que ya venía gestándose en los pasillos del poder digital libertario. El detonante fue un video publicado por la cuenta (PeriodistaRufus), habitual difusora de contenidos afines al gobierno, que apuntaba contra Caputo y Manuel Vidal. Al intentar acceder al enlace de Instagram que acompañaba el posteo, los usuarios descubrieron que la cuenta vinculada pertenecía al propio Menem. El hallazgo desató una tormenta política y digital: Caputo no dudó en exponer al presidente de la Cámara de Diputados, al que calificó con ironía de “gaga”, término que circula entre los libertarios para señalar a los menos hábiles en el manejo de redes. Tras la revelación, el tuit fue eliminado, gesto que muchos interpretaron como una admisión tácita. Pero el daño ya estaba hecho: los seguidores de Caputo activaron una ofensiva en redes contra el riojano, con mensajes que ridiculizaban su intento de manipular cuentas falsas y su negocio de suplementos deportivos. “No pueden manejar cuatro cuentas fake y quieren manejar la botonera”, escribió uno de los trolls más activos, sintetizando el clima de burla y hostilidad. Fuentes del espacio libertario reconocen que el enfrentamiento marca un punto de quiebre. Caputo, que hasta ahora había evitado confrontar directamente con los Menem, decidió responder tras su reciente viaje a Washington, donde fue convocado por la administración Trump para analizar la situación del gobierno de Javier Milei. Desde entonces, su entorno busca reafirmar el control sobre la estrategia digital del oficialismo. Los Menem, por su parte, intentan desde el año pasado disputar esa hegemonía. Contrataron consultoras para potenciar su presencia en redes y, junto a Lilia Lemoine y Tronco, impulsaron la creación de un grupo propio de influencers que incluso fue recibido por Milei en Olivos. Sin embargo, sus esfuerzos no lograron igualar el alcance de las cuentas asociadas a Las Fuerzas del Cielo, el núcleo digital que responde a Caputo y combina militancia orgánica con una red de perfiles anónimos. El episodio deja al descubierto una batalla por el poder simbólico dentro del universo libertario: quién controla el relato y la maquinaria digital que define la agenda pública del gobierno. En tiempos donde la política se libra también en el terreno de los algoritmos, la guerra entre Caputo y Menem promete nuevos capítulos.

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