En la antesala de un año marcado por la incertidumbre política, el peronismo vuelve a mirarse en el espejo de sus propias contradicciones. Este fin de semana en Parque Norte, un millar de dirigentes de distintas provincias se dará cita bajo la consigna “El peronismo debate para una alternativa nacional”. No habrá proclamaciones de candidaturas ni lanzamientos rimbombantes: la apuesta es otra, más silenciosa pero no menos estratégica. La convocatoria, motorizada por referentes como Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz, Federico Achával y Guillermo Michel, busca abrir un espacio de discusión que se corra del ruido electoral inmediato. La intención es revisar el pasado reciente, diagnosticar el presente y bosquejar un futuro posible para un movimiento que hoy exhibe fragmentación y carece de un liderazgo de síntesis. El aviso llegó a gobernadores y figuras de peso como Axel Kicillof, Ricardo Quintela y Sergio Uñac, aunque la premisa es clara: evitar que la reunión se convierta en una pulseada de nombres. Ni el Frente Renovador, ni La Cámpora, ni el Movimiento Derecho al Futuro participarán institucionalmente, aunque sí podrían hacerlo dirigentes cercanos. La nómina de asistentes incluye intendentes, legisladores, dirigentes territoriales y sindicalistas, con la expectativa de reunir voces diversas y federales. Entre los confirmados figuran Pablo Grasso, Marcelo Lewandowski, Juan Pablo Luque, Adán Bahl, Emir Félix y Guillermo Snopek, además de referentes sindicales como Jorge Sola y Cristian Gerónimo. La agenda prevé debates sobre desarrollo económico, federalismo, política productiva e inserción internacional, con la elaboración de un documento final que sintetice acuerdos y tensiones. En las redes, los organizadores reforzaron el sentido de la convocatoria: Olmos habló de una propuesta “desde abajo, con impronta federal”; Bahl insistió en que no basta con debatir, sino que hay que “construir”; Corsalini reclamó abrirse para “resolver los problemas de la gente”; y Gabriela Pedrali subrayó la necesidad de volver a poner en el centro “a la Argentina que trabaja y produce”. La discusión sobre las PASO aparece como un punto de coincidencia: se las ve como herramienta para ordenar la competencia interna y evitar rupturas. “El que pierde acompaña”, sintetizan. Pero también advierten que, si el Gobierno avanza en su eliminación, el peronismo deberá inventar otro mecanismo para canalizar la disputa.
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