Hasta el sábado próximo, la ronda de nombres de candidatos a ocupar un lugar en la lista del Frente de Todos en la Ciudad, se torna cada vez más acalorada. Desde hace algunas semanas, el espacio del armador del justicialismo porteño Víctor Santa María, cercano a Alberto Fernández, empezó a presionar con mayor fuerza para que la diputada nacional Gisela Marziotta, lidere la nómina, en lugar de quien aparece como “número puesto” para la cabeza, Leandro Santoro, legislador porteño, también del riñón de Fernández, y de buena relación con La Cámpora. Mientras tanto, el PJ “tradicional” busca representación en un lugar de relevancia. El perfil dialoguista, de “síntesis” y “unidad” de Santoro figura hace semanas al tope de las especulaciones del oficialismo nacional por la Ciudad. Las encuestadoras del Gobierno lo miden hace meses y concluyen que una de sus principales ventajas es su imagen positiva, que atribuyen a sus capacidades comunicativas y a su fuerte presencia en los medios. Ayer por la tarde, Santa María, presidente del Congreso del PJ porteño, estuvo en el primer piso de la Casa Rosada, donde tienen despacho Alberto Fernández y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y por donde vienen desfilando hace semanas incansablemente los principales dirigentes del país en busca de avales. La agenda se mantuvo en reserva, pero no es un secreto que el titular del gremio de los encargados de edificios impulsa a Marziotta como primera candidata a la Cámara de Diputados. El argumento de quienes respaldan a la periodista se basa en el perfil de la principal contrincante del Frente de Todos en la Ciudad: la exgobernadora María Eugenia Vidal. Desde que la dirigente de Juntos por el Cambio cruzó la General Paz y confirmó que competirá en tierras porteñas, un sector del peronismo local llegó a la conclusión de que el discurso y estilo a veces “duro” de Santoro podría ser contraproducente para el espacio cuando “del otro lado” hay una mujer con las características “de nena buena” que le atribuyen de la ex vicejefa de gobierno porteño. No hacían el mismo análisis frente a Patricia Bullrich, la otra dirigente de PRO que figuraba como posible candidata de la oposición nacional hasta que se bajó de la contienda, hace dos semanas. “Es una cuestión de perfiles y formas. Vidal se victimiza, Bullrich no, hasta se peleó con Moyano. Gisela es la mejor candidata para evitar que Vidal pueda jugar la carta de Heidi”, resumió la postura un armador porteño, adelantándose a los debates televisivos y oficiales de la campaña para las PASO. Mientras tanto, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, impulsa a un hombre de su riñón para la legislatura porteña: Nahuel Sosa, el sociólogo que coordina el colectivo de intelectuales cercanos a Alberto Fernández, Agenda Argentina. El asesor del programa gubernamental Argentina Futura tendría un puesto en la lista para el Poder Legislativo de la Ciudad, según dijeron fuentes oficiales. En la Ciudad la calesita de nombres para las listas sigue girando, con figuras que suben y bajan en las proyecciones, y negociaciones al borde de la inscripción. A pesar de que la pelea interna parecía más clara que en tierras bonaerenses, donde en las últimas horas se conoció que habría acuerdo entre Alberto y Cristina Fernández sobre Victoria Tolosa Paz, nadie sabe con exactitud qué pasará en tierras porteñas. Todos coinciden en que la palabra final la tendrán los Fernández.
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