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El presidente Javier Milei volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la escena nacional. Tras la cadena oficial de la semana pasada, donde anunció medidas para reforzar la defensa de la soberanía sobre el archipiélago, el mandatario encabezó una reunión de Gabinete en la Casa Rosada. Allí se evaluó el impacto de los anuncios y se avanzó en la elaboración de un proyecto de ley que endurecerá las sanciones contra empresas que exploten ilegalmente los recursos naturales en las islas. Aunque el texto aún no ingresó al Congreso, la iniciativa ya generó tensiones en la oposición. En el oficialismo celebraron que compañías internacionales de servicios petroleros se hayan desligado públicamente de cualquier actividad vinculada a la extracción de hidrocarburos en Malvinas. Además, la Oficina del Presidente destacó en redes sociales una encuesta que muestra un 81,3% de apoyo ciudadano a las medidas anunciadas. Sin embargo, el debate parlamentario todavía no tiene fecha ni recinto definido. La discusión promete ser áspera: mientras algunos sectores del peronismo reconocen el giro de Milei en la política hacia las islas, otros advierten sobre posibles contradicciones y riesgos de concesiones futuras. El diputado Juan Grabois, por ejemplo, celebró el cambio de postura, pero alertó sobre la necesidad de vigilar la base de Ushuaia y evitar cesiones estratégicas. En contraste, el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, llamó a construir un frente institucional unido y exigió que su provincia tenga participación plena en cada decisión sobre el Atlántico Sur. El oficialismo, por su parte, acusa a la oposición más dura de intentar “ensuciar la causa” con campañas de desinformación. En ese marco, legisladores libertarios presentaron en la Legislatura bonaerense un pedido para que se exprese apoyo explícito al mensaje presidencial del 3 de septiembre, ratificando el reclamo histórico de soberanía. El PRO y algunos aliados ya acompañaron la iniciativa, mientras que el kirchnerismo y sectores cercanos a Axel Kicillof mantienen sus críticas, recordando la admiración pública de Milei por Margaret Thatcher y cuestionando su coherencia política. La pulseada recién comienza: el proyecto aún está en borrador, pero la disputa por Malvinas ya reconfigura alianzas y expone fracturas dentro del peronismo. El Gobierno busca capitalizar ese escenario para consolidar su liderazgo en torno a una causa que atraviesa a toda la sociedad argentina.

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