El detrás de escena de la carrera de Tini Stoessel atraviesa un capítulo inesperado y turbulento. Alejandro Stoessel, su padre y durante quince años su representante, dejó de ocupar ese rol hace tres meses. Lo que parecía un vínculo indestructible entre la artista y su familia se transformó en un conflicto que hoy sacude tanto a la industria musical como al círculo íntimo de la cantante. Tras la ruptura profesional, Tini solicitó una auditoría para revisar el manejo de su patrimonio artístico. El informe reveló un panorama inquietante: los derechos económicos de su carrera y de su imagen están en manos de sociedades en las que ella no figura como socia ni accionista. En otras palabras, la artista carece de control sobre las ganancias que generó con su trabajo. Los números expuestos resultan llamativos: mientras las compañías vinculadas a su padre registran ingresos millonarios, Tini apenas facturó en forma esporádica y siempre a pedido de Alejandro Stoessel. La conclusión es tajante: sólo él puede percibir utilidades de esas sociedades, mientras que su hija no tiene acceso a cuentas ni contratos que le aseguren participación futura. A pesar de la tormenta legal y familiar, Tini no detiene su marcha en los escenarios. Con su gira FUTTTURA, la cantante de 29 años recorre un viaje musical que va desde el fenómeno juvenil de Violetta hasta su consolidación como estrella pop con discos como Tini, Quiero Volver, Cupido y Un mechón de pelo. El tour ya tiene fechas confirmadas: México será parte de la segunda etapa, luego vendrán catorce conciertos en Argentina, dieciséis en América Latina antes de fin de año y siete en Europa desde enero próximo. Mientras el público corea sus canciones, en paralelo se desarrolla una negociación con su padre que busca redefinir el futuro de su carrera. El desenlace aún es incierto, pero el telón ya se levantó sobre una trama que mezcla familia, negocios y arte, y que promete seguir dando que hablar en el mundo del espectáculo.
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