En la Casa Rosada, el vocero presidencial Adrián Ravier se despachó con un mensaje que, más que aclarar, dejó en claro la postura del Gobierno: los proyectos de la oposición para aliviar a los endeudados no tendrán apoyo oficial. Con tono didáctico, Ravier citó a Javier Milei y repitió la consigna: “Sería usar dinero de los contribuyentes para salvar a los bancos”. Una frase que, paradójicamente, terminó dirigida a la izquierda, a la que acusó de querer convertirse en inesperada salvadora de las entidades financieras. El funcionario no se privó de remarcar la contradicción: “Nos sorprende que desde la izquierda, que siempre denuncia el rescate a los bancos, ahora quieran darles oxígeno”. La ironía quedó servida: los críticos de la banca, convertidos en sus defensores. Ravier reconoció que hay familias atrapadas en créditos imposibles de pagar, pero responsabilizó a las propias entidades financieras por haber otorgado préstamos con tasas altísimas. “Quizás para cubrirse de los riesgos que asumían”, deslizó, como quien señala que el remedio fue peor que la enfermedad. El vocero insistió en que el Gobierno no pondrá un peso para rescatar a los bancos: “Salvar esta situación con dinero público sería transferir recursos de la gente a las entidades financieras”. Y volvió a la chicana: “La izquierda, que siempre se rasga las vestiduras contra los bancos, ahora quiere darles un salvavidas”. La “ayuda” oficial, según Ravier, pasa por dejar que los privados negocien en un contexto de tasas más bajas gracias al plan de estabilización. “Las que estaban en 50% ahora están en 25%. Eso facilita refinanciaciones más largas y menos costosas”, explicó, como si la solución fuera simplemente esperar a que el mercado haga su magia. Finalmente, apuntó contra la oposición por la suba de tasas: “Las moras de 2025 son consecuencia de la irresponsabilidad del Congreso en 2024, que aprobó proyectos sin financiamiento. Eso impactó en la demanda de dinero y en el tipo de cambio”.
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