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Con la mirada puesta en la reelección presidencial, La Libertad Avanza despliega una estrategia de negociación que combina apertura y cautela. El oficialismo reconoce la necesidad de tender puentes con los gobernadores aliados, pero condiciona cualquier avance a la confirmación de los calendarios electorales locales. “Estamos listos para acordar, pero aguardamos que las provincias definan sus fechas”, deslizó una voz libertaria. Hasta ahora, sólo Tucumán dio el primer paso: el mandatario Osvaldo Jaldo fijó sus comicios para el 9 de mayo de 2027, separados de las elecciones nacionales. El resto de los distritos aún mantiene la incógnita, aunque se espera que sigan el mismo camino. A diferencia de lo ocurrido en las legislativas de 2025, el oficialismo busca un esquema flexible: acuerdos adaptados a cada territorio, negociaciones “provincia por provincia” y la posibilidad de listas conjuntas o competencia abierta según convenga. “Cada distrito es un mundo, y las alianzas se definirán en función de sus reglas electorales”, admiten en el entorno violeta. Mientras tanto, en Balcarce 50 se evita dar precisiones sobre el mapa de alianzas, a la espera de que prospere la reforma electoral o, al menos, de que se suspendan las PASO. En paralelo, se proyecta competir con candidatos propios en las cinco provincias gobernadas por el peronismo: Buenos Aires, La Pampa, Tierra del Fuego, Formosa y La Rioja. El oficialismo también fantasea con conquistar nuevas gobernaciones en Tierra del Fuego, Mendoza y Salta, y no descarta un entendimiento con el PRO en La Pampa. El tablero se completa con acuerdos ya encaminados en Mendoza, Chaco y Entre Ríos, aunque en provincias como Santa Fe y Jujuy la amplitud de las coaliciones locales dificulta un entendimiento. Karina Milei, arquitecta del armado libertario, impulsa además una mayor tolerancia frente al desdoblamiento de elecciones provinciales, práctica que antes generaba resistencia. La reciente sesión en el Senado, marcada por el rechazo a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y el retiro del polémico capítulo sobre extranjerización de tierras, encendió alarmas en la Casa Rosada. Gobernadores como Jaldo (Tucumán), Figueroa (Neuquén) y Sáenz (Salta) se distanciaron públicamente, dejando en evidencia que el respaldo de las 13 provincias aliadas no es tan sólido como se presumía. En este escenario, el oficialismo reconoce que deberá ajustar su dinámica para sostener la agenda de reformas y, al mismo tiempo, encarar negociaciones electorales sin perder equilibrio. “La clave será amalgamar intereses partidarios, la lógica legislativa y la política de alianzas”, resumió un integrante de la mesa política.

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