La Confederación General del Trabajo (CGT) dio el primer paso concreto en su estrategia de confrontación con la administración de Javier Milei y la reforma laboral impulsada por el oficialismo. En coordinación con las dos centrales de la CTA y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), la central obrera definió un calendario inicial de cuatro movilizaciones que marcarán el pulso del segundo semestre. El esquema, diseñado en la comisión organizativa creada para articular con sindicatos y movimientos sociales, busca instalar un frente sindical unificado y sostener la presión en la calle. La primera cita será el 22 de julio, cuando la CGT se sumará a la protesta semanal de jubilados frente al Congreso. Luego, el 7 de agosto, acompañará la tradicional peregrinación de San Cayetano junto a organizaciones sociales. El cronograma incluye además una movilización coincidente con la próxima reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, y una protesta frente al Ministerio de Economía en la tercera semana de agosto, en rechazo al rumbo económico del Ejecutivo. Aunque la posibilidad de un paro general volvió a aparecer en el debate interno, la conducción sindical decidió mantener esa carta en reserva, evitando fijar fecha o condiciones inmediatas. La estrategia se mantiene: medidas escalonadas que permitan acumular fuerza y ampliar alianzas, en lugar de un choque frontal inicial. La CGT también resolvió acompañar conflictos provinciales mediante plenarios y asambleas, participar de la Semana Social convocada por la Comisión Episcopal en septiembre y sostener el plan de lucha durante la visita del papa León XIV en noviembre. En paralelo, evalúa solicitar una reunión con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, interlocutor clave en las negociaciones subterráneas sobre la reforma laboral.
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